Hoy es víspera de San Valentín,
pero esto no es una carta de amor;
quizás sea un escrito un tanto raro,
así, leedlo e intentad comprender
lo que está impreso en este papel.
Son palabras de orgullo al comprobar
que un instituto sí pueda aportar,
granitos al saco que, de por vida,
a vosotros os tocará llenar;
de forma sencilla o nada trivial.
No es sólo lo que los libros enseñan,
nos topamos con lo fundamental
tanto cuando operamos con los números
como al saber con amigos contar
si problemas queremos disipar.
Para construir oraciones, las letras;
la ortografía, antídoto de faltas;
empero en el corazón encontramos
las reglas para hacer brotar sonrisas
y evitar abrir pérfidas heridas.
Países, provincias y capitales,
varios océanos, ríos y mares
en mapas hay que localizar,
pero vital es para el bienestar,
el que uno mismo se sepa encontrar.
Que se puede creer o no creer,
de memoria mandamientos saber,
pero para saltar los muros altos
y evitar tropezar en los obstáculos,
pesa más en uno mismo creer.
Y digo, si aún no ha quedado claro,
que el texto que este buen lector sostiene
ha resultado de quien agradece
que en un grupo haya llegado a ver
a personas con sello: buena gente.
Tags: amigos, buena gente, corazón, creer, instituto, orgullo, San Valentín




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