RIVALIDAD FEMENINA
Picos, Muslos, Candí y Tina eran cuatro inseparables hormigas hembra; nacieron casi al tiempo, y a todas a la misma vez, empezaron a salirle los blancos y relucientes dientes de leche… eran preciosas, juguetonas, traviesas, risueñas, y sobre todo, unas amigas inigualables.
Como sus padres trabajaban, se hacían compañía unas a otras:
-¡Una para todas, y todas para una!
Incluso compartían sus chupetes y biberones, para variar el menú; pues la madre de cada uno, preparaba un bebedizo diferente cada día. Sus juguetes tampoco parecían tener dueño, tanto a la hora de jugar como de recogerlos, no se sabía qué era de quién.
Fueron a la misma escuela, e hicieron un pacto de sangre:
«Nada ni nadie, por nada del mundo, podría separarlas o enemistarlas; siempre se reunirían las cuatro antes de tomar cualquier decisión; y la decisión del grupo seria aceptada por ellas.»
Al terminar la primaria, ya eran cuatro hermosas cachonas bien parecidas y bien formadas; como tradición del club de las hormigas, estaban listas para concursar en el reinado de verano, para escoger la hormiga más bella del universo.
Las cuatro entusiastas empezaron a preparar sus ropas, para presentarse al desfile de selección:
Picos le prestó unas medias veladas preciosas a Muslos, ya que su punto fuerte eran sus torneadas piernas; Tina le regaló a Picos un precioso brillo de labios fucsia, para que resaltara sus preciosos morros sensuales; a Candí y a Tina, le hicieron sus amigas unos modernos bañadores casi diminutos, para la noche tan soñada.
Ninguna sentía celos o envidia de las otras: ganara quien ganara, sería el triunfo de todas.
Empezó el dichoso concurso, pero las jóvenes hormigas no estaban preparadas para semejante rutina…
Allí para el jurado, sus cualidades pasaban inadvertidas, solo les recalcaban sus defectos:
-¡Candí tu trasero es demasiado gordo! Sino te pones a régimen no estarás a punto para el gran día.
A los machos normales, Candí les parecía preciosa, y lo que más le admiraban era su trasero respingón; pero un reinado era diferente, había un cánon de belleza establecido y no se podían saltar las reglas.
Picos, al contrario, fue seleccionada a la primera; era huesuda, alta de estura, y lo más importante, su respuesta ante el jurado, todos machos, fue la más acertada:
-¿Cuáles son tus metas mas importantes en la vida?
Ingenuamente contesto:
-Conservarme bella y encontrar un príncipe azul que me mantenga, me proteja, y me cuide por siempre jamás…
No era altruista, ni tenía intensiones políticas, no era rebelde, así que encajaba perfectamente con el tipo de hormiga ideal que serviría como ejemplo a las demás jóvenes; pero aún quedaba mucho por caminar, no todo estaba ganado.
Muslos fue la tercera, y a pesar de tener las mejores piernas que habían desfilado por allí, debían descalificarla: sus piernas eran muy gordas para las medidas establecidas; y lo peor de todo, su respuesta ante el jurado, fue la peor y más ofensiva para el gremio de machos:
-Deseo ser la primera presidenta de la república, acabar con el machismo, y empezar una era de igualdad entre machos y hembras… Y trabajaré sin descanso para conseguirlo.
Se levantaron al unísono, todos los machos, y muy ofendidos gritaron:
-¡Fuera! ¡Fuera!…
Muslos salió corriendo, llorando y escondiendo su cabeza entre sus patas para esquivar todos los objetos que le tiraban…
Sus amigas se quedaron allí, pasmadas, y en silencio, con temor a unirse a Muslos para ayudarla… tenían mucho que perder, podrían hacerles lo mismo y descalificarlas, eso era lo peor que les podía suceder en toda su vida.
Al fin y al cabo ser escogida la hormiga más linda del universo era lo máximo que podía esperar cualquier hormiga, aunque dicho honor solo durara un mes, ya que al mes siguiente ya la reina estaría vieja y obsoleta; pero su nombre permanecería por siempre en el Guinness Records de las hormigas ; y las fotos, y artículos de prensa, serían su mejor trofeo, para recordar en la vejez.
Además la popularidad de la reina le permitiría escoger al macho más guapo o adinerado del club. Así que sintiéndolo mucho por Muslos, debían continuar.
Bueno, se calmaron los ánimos, y por fin le tocó el turno a Tina, la más tímida de las cuatro, pero también la más sexy.
Tenía las medias perfectas, y lo mejor de todo, «cerebro de hormiga» , así que también fue seleccionada…
Desfilaron una tras otra, todas las jovencitas del pueblo; y como ganado de feria, se exponían a la vista morbosa y maliciosa del público y el jurado.
Esta tiene celulitis, aquella estrías, esta tiene la nariz muy larga, aquella muy pequeña, sus antenas están muy secas, sus uñas desnutridas etc.… etc.…
Y así una tras otra iba saliendo con su ánimo más bajo y su amor propio por el suelo…
Ninguna era perfecta; incluso las seleccionadas debían someterse a un régimen muy apretado, para estar listas para el gran día…
Ahora las amigas dejaban de ser amigas y empezaban a ser rivales…
Candí empezó su dieta milagrosa, pues tenia ocho días para estar en su punto mas perfecto… más que dieta, parecía una huelga de hambre; su lema: «No me engorda lo que no me como.»
Ocho días de hambre era demasiado peligroso para una joven hormiga; incluso en dos días podía fallecer…
Pero ella no lo sabía…
Sus padres estaban tan ocupados con los preparativos, que ni siquiera se dieron cuenta…
Los trajes, los zapatazos, los perfumes…
Atender a la prensa; apenas les quedaba tiempo de medio dormir.
Picos, al contrario, estaba tan ocupada posando para la prensa, que apenas en segundos, se acordaba de sus amigas.
Tina, por su parte, estaba muy preocupada por Muslos, y tan pronto acabó el desfile, buscó a sus amigas para que se unieran y la buscaran:
-¡No tenemos tiempo, ya aparecerá!
-¡A lo mejor está celosa, ya se le pasará…!
Tina fue sola en su busca y no la encontró; busco de día, de noche; fue a todos los sitios que frecuentaban las cuatro, pero fue en vano, así que dejó de buscar…
El concurso, en vez de unirlas, las había separado, nadie recordaba el viejo pacto de sangre, ahora solo importaba ganarse la corona arroz y ser la hormiga mas hermosa del universo.
Se llegó el gran día; todas estaban listas; y aunque Muslos no había aparecido, la buscarían después, cuando acabara el reinado, y les sobrara tiempo; este no era tiempo de llorar, o de llenarse de sentimentalismos…
Candí, llegó pálida, ojerosa; y forrada en los huesos: «es mejor que falte y no que sobre», pensaba el jurado… les costaría mucho disimular su aspecto enfermizo, pero no hay nada que un buen maquillaje no pueda tapar, decía su maquillador de cabecera.
Luego de embadurnarla, y maquillarla, ya estaba lista para el gran desfile; aunque sus patas estaban más flacas que un alfiler; así la prefería el jurado; su trasero respingón, ya no se le veía; pero según ellos, estaba perfecta…
No obstante al empezar a desfilar, luego de dar dos pasos… sus patas se doblaron de hambre, y empezó a temblar; la sacaron deprisa, para evitar el escándalo, y le dieron paso a Picos, la siguiente; mientras a Candí, la dejaban en un rincón, para que muriera con dignidad; sin inspirar lástima…
Picos estaba más bella que nunca, y rebosante de alegría; pero el jurado prefería que la corona se la llevara Tina, para crear más tensión, y mejorar las apuestas.
Declararon un empate, para prolongar la fiesta; y las dos rivales, antes amigas, tenían que hacer lo que fuera, para vencer a su oponente…
Picos dio el primer paso, contando secretos de su amiga en público, para ganar popularidad; ataques por aquí, ataques por allá… mientras Tina guardaba silencio.
Cuando Tina se decidió a hablar, los ánimos estaban muy caldeados, y todos los espectadores, hicieron un gran silencio…
Ella dijo así:
«Conocí un grupo de amigas, que crecieron dentro de una botella, eran solidarias, se amaban, se respetaban, y compartían todo…
Aunque habían escuchado hablar de la rivalidad femenina, nunca la entendieron, porque no la conocían.
Veían a los machos siempre tan unidos, tapándose y apoyándose unos a otros; creando leyes que los benefician y favorecen, pero ellas no veían la diferencia…
Un día alguien abrió la botella, y dio sólo unos segundos, para lograr escapar, sólo podía salvarse una; entonces no tuvieron más remedio, que pisotearse unas a otras, para poder escapar.
Los machos nunca han estado en una botella, ellos no saben de lo que uno es capaz, con tal de escapar; por eso no conocen la rivalidad.
Yo renuncio a este concurso, y dejo el título a Picos, debo recuperar a mis amigas.»
Y tirando su cetro al público, se quitó los inmensos tacones, y salió corriendo; tropezando en su huida, con el cadáver de Candí, su hermana del alma, su gran amiga. No pudo contener el llanto; la abrazó unos minutos, y salió en busca de Muslos, esperaba no fuera demasiado tarde…
Luego de mucho llorar, y buscar, se desmayó del cansancio; y al despertar, vio que Muslos la había rescatado, y la llevaba entre sus brazos, a un sitio seguro.




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