Hace ya medio año que gracias a una sugerencia de Stikud nació “El Desván de las Palabras” como sección dependiente de “LaRevelación“. Y nació con gran ilusión por parte de todos, con muchos y muy buenos textos. Ahora le llega el momento de independizarse.
La sección surgió como una necesidad de publicar textos literarios que se alejaban de la temática de LR, que no eran reseñas de opinión de obras ajenas, sino que afloraban como obras en sí mismas, particulares y originales; literarias en suma. Stikud forjó la idea y la desarrolló, se ofreció generosamente como receptor de los textos y puso gran ahínco en que todo saliera bien; apadrinó la creación de la criatura. Pero necesitaba una madrina, un hada madrina en este caso: Nuruialwen fue otro de los fieles lectores y colaboradores de LR que se unió a la idea con entusiasmo: con su varita mágica puso la guinda y la buena fortuna al que por aquel entonces aún era un yecto.
Y empezamos a publicar los textos, “El desván” pasó a convertirse en un baúl donde las inquietudes y sentimientos, los cuentos y las opiniones, tuvieron un lugar en donde descasar, en donde poder ser leídos y compartidos. Así nos mandaron sus escritos —que eran pequeñas guaridas de cada autor y son ahora rincones de todos nosotros— el prolífico Angelcaído, el cuentista Andrés Almonacid, el nostálgico Antonio Casares, el inclasificable Caesar, el aedo Capayespada, la inquietante Casiopea, el original Delirios, el disperso Javi, el poeta Jose Caraballo, la reflexiva Laura, la sensible Marola, la jovencísima Melody, el oboísta Roberto Cuervo, el reivindicativo Universos, la docta Viviana Campos, los propios padrinos, Nuruialwen y Stikud, y los que vendrán…
Y las obras que llegarán hasta llenar de contenido este interminable espacio de las letras, de la imaginación y de algo tan inherente al hombre como es crear y expresarse, expresar y crearse, una y otra vez.
Sed bienvenidos pues.

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