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	<title>El baúl de tus escritos</title>
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	<description>Relatos, cuentos, poesía, ensayos, opinión...</description>
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		<title>LA CASA DE LA SIERRA DE AMBOTO, 5ª PARTE</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 12:17:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Vazquez Ortiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos y Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Amboto]]></category>
		<category><![CDATA[casa]]></category>
		<category><![CDATA[sierra]]></category>

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		<description><![CDATA[9 Frimario, LXXVII, día del enebro
A pesar de que los motivos no son demasiados para alegrarme, su carta ha suavizado un poco las aristas del día. No tengo demasiado tiempo ni fuerzas para escribirle. Mi enfermedad no mengua… parece haberse establecido en un punto muerto, como si se negase a abandonarme o a acabar conmigo: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>9 Frimario, LXXVII, día del enebro</em></p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de que los motivos no son demasiados para alegrarme, su carta ha suavizado un poco las aristas del día. No tengo demasiado tiempo ni fuerzas para escribirle. Mi enfermedad no mengua… parece haberse establecido en un punto muerto, como si se negase a abandonarme o a acabar conmigo: constante dolor en el pecho, tos seca, apenas hay flema, fiebre durante las mañanas que se va levantando para reiniciarse el día siguiente…</p>
<p style="text-align: justify;">Es normal, supongo ya que no me he cuidado lo suficiente, y por si fuera poco… ¡Y ese condenado árbol!</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1161"></span></p>
<p style="text-align: justify;">(Viene de <a href="http://eldesvandelaspalabras.com/la-casa-de-la-sierra-de-amboto-4%c2%aa-parte/" target="_self"><em><strong><span style="color: #800000;">La casa de la Sierra de Amboto, 4ª parte</span></strong></em></a>.)</p>
<p style="text-align: justify;">Tendré que talarlo… he tomado la decisión esta misma mañana cuando se empezaron a caer los primeros tabiques de la pared. No entiendo lo que sucede, en la última semana una rama entera se ha recargado sobre la casa como si la estuviese intentando sujetar. Es sencillamente increíble… El tiempo que se ha tomado en crecer y en aferrarse al muro es absolutamente imposible, la manera en que ha ido adaptando a toda la superficie del muro –como si se estuviese preparando para empujarlo… Y aún así tengo que dudar, no estoy seguro, nunca me fijé bien del todo, no sé si acaso mi ingenuidad me haya hecho pasar por alto semejante peligro y ni siquiera me haya percatado de alguna clase de señal que indicara lo que estaba a punto de suceder. No estoy seguro de la longitud original de las ramas en el momento en que llegué, ni siquiera puedo asegurar que en el momento en que me di cuenta de que algunas de ellas tocaban el techo algo semejante fuera a suceder, sólo sé que a fuerza de crecer alrededor de la fachada del jardín la madera ya ha hecho un pequeño agujero en la pared.</p>
<p style="text-align: justify;">Los tabiques se caen al suelo como si los estuviesen removiendo poco a poco, imperceptiblemente, caen y la argamasa se queda pegada, inútil, hueca, dejando que se cuele por la noche un viento helado que por la mañana hay escarcha y hielo en toda la cocina…</p>
<p style="text-align: justify;">Y por si fuera poco dicen por aquí que las lluvias se acercan… no entiendo cómo es que lo saben, pero Perutxo no para de repetirlo, insinuando que me vaya con él al pueblo&#8230; ¡Ese canalla lo único que quiere es ocupar una habitación que tiene disponible! Pero aún así la lluvia no deja de preocuparme… parece cierto que lloverá… y lloverá a cántaros.</p>
<p style="text-align: justify;">Es una verdadera pena lo del árbol. Si fuese más joven y lozano me subiría en él y talaría únicamente la rama que ocasiona el desaguisado, pero… mucho es ya el poder, hacha en mano, enfrentarme a ese grueso tronco negro. ¡Mil años! ¡Mil años que esta semana se irán al suelo!… siento una amarga sensación de estar a punto de cometer un crimen.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que me cuenta de Madrid me lo esperaba. Prusia y Francia lucharán hasta no dejar más que un cráter de uno u otro lado del río Rin, es así y así lo ha sido siempre. Sin embargo…</p>
<p style="text-align: justify;">No tengo fuerzas ni para parlotear de política. Sólo diré, ya que mi boca nunca será lo demasiado pequeña para decirlo, ni mi mano lo suficientemente débil como para no escribirlo, que los afrancesados que apoyaron a Bonaparte no tenían nada que ver con la revolución. Bonaparte acabó con la revolución, y fue justamente la revolución la que acabó con Bonaparte en España, encarnada en esa Gloriosa Institución de las Cortes de Cádiz… pero en fin, no sigamos por ahí…</p>
<p style="text-align: justify;">Espero que disculpe este billete tan simple y tosco, el día se me presenta largo y fatigoso.</p>
<p style="text-align: justify;">Y por favor, Martina, no me obligue, por más que se lo pida el decoro y la buena etiqueta de los tratamientos, no me obligue a llamarle Señora de Voltes que moriría en un segundo toda la confianza que tengo en usted. Resérveme a mi ese capricho, considérelo si quiere una excentricidad… no me obligue a escribirle a su marido una carta airada que provoque un escándalo… ¿Quiere? ¡Considérelo una amenaza!</p>
<p style="text-align: justify;">Sin más por el momento, me despido… el hacha me espera recargada en la pared y mis ánimos ausentes tienen que rehacerse para este trabajo tan triste y engorroso.</p>
<p style="text-align: right;"><em>D. Rodolfo Putz </em></p>
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		<title>EL APRENDIZ DE MAGIA</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 11:54:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Almonacid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos y Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[aprendiz]]></category>
		<category><![CDATA[cielo]]></category>
		<category><![CDATA[hombre]]></category>
		<category><![CDATA[luna]]></category>
		<category><![CDATA[magia]]></category>

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		<description><![CDATA[El hombre salió de su encierro para ver el cielo nocturno. Sentía que ya era tiempo suficiente de aislamiento; necesitaba ejercitar algo de lo aprendido. La noche se veía mucho más oscura de lo acostumbrado; el cielo cubierto de nubes no dejaba pasar un solo rayo de luna.
Sabía que lo primero que debía hacer era [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El hombre salió de su encierro para ver el cielo nocturno. Sentía que ya era tiempo suficiente de aislamiento; necesitaba ejercitar algo de lo aprendido. La noche se veía mucho más oscura de lo acostumbrado; el cielo cubierto de nubes no dejaba pasar un solo rayo de luna.</p>
<p style="text-align: justify;">Sabía que lo primero que debía hacer era despejar el cielo y empezó a respirar profundamente. Con un suave movimiento de sus brazos dirigidos hacia arriba, comenzó la tarea de mover las nubes para dejar la luna al descubierto. Después de unos minutos, el básico ejercicio dio resultado: la luna menguante reflejaba una luz bastante tenue, pero suficiente para el siguiente paso.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1157"></span></p>
<p>Llevaba varios días encerrado en esa cabaña a orillas del mar. Se había alejado de su trabajo, amigos y familia por un sueño, una locura sin sentido: quería aprender magia. En ese extraño mundo (mente) en que vivía, separado de la realidad, había llegado a la curiosa conclusión que su sitio en el mundo estaba en la realización más sublime que un ser humano pudiera realizar: convertirse en mago.</p>
<p>Nunca en su vida había tenido una certeza tan firme respecto de él mismo. Durante años había sido testigo del mundo, pero jamás había vivido en él realmente. Estaba suspendido en una vida que no lograba encajar con sus propias creencias. Hasta que, paulatinamente, el convencimiento de que la magia era una realidad y no una fantasía, ganó terreno en su alma.</p>
<p>Su primer acto «mágico» fue aislarse en esa cabaña. Todavía no sabía muy bien para qué, pero su instinto, como nunca, le llevaba a tomar decisiones rápidas y sin vacilaciones.</p>
<p>Pasaron algunos días sin que nada extraordinario pasara, hasta que al tercer día, comenzó a soñar con grupos de gente quienes, igual que él, querían aprender ese antiguo arte.</p>
<p>Estos sueños, que al principio no eran muy claros, con el correr de los días se hicieron más y más lúcidos, hasta el punto que una noche «despertó» en uno de ellos. Algunas personas le dieron la bienvenida y lo felicitaron por haber podido llegar a aquél punto de reunión.</p>
<p>Tuvo que presentarse ante todos, en un grupo que formaba un círculo alrededor de una fogata. No fue fácil hablar, pues tenía que hacer un gran esfuerzo para articular las palabras y para moverse; era el precio de ser un «recién llegado».</p>
<p>A partir de esa experiencia, cada noche, apenas se dormía, viajaba al mismo lugar para reunirse con sus pares y aprender. Progresó con extrema rapidez y fue así como se convirtió en un aventajado alumno de su comunidad.</p>
<p>Llegó el día en que por fin sintió que debía hacer algo. Así es que salió al balcón de aquella cabaña e hizo el primer movimiento: despejar el cielo. La bóveda nocturna se transformaba en una bella imagen, con la luna en medio de ella.</p>
<p>«Si el mundo supiera que se puede hablar con las estrellas y que la luna no sólo refleja los rayos del sol, todo el mundo sería mago», pensó.</p>
<p>Conversó un rato mirando el cielo. Las estrellas lo escuchaban. Entonces, miró directamente a la luna y dirigió su pensamiento hacia ella.</p>
<p>«…no sólo refleja los rayos del sol…»</p>
<p>Un suave viento comenzó a silbar en la noche. Pronto se convirtió en fuertes remolinos que agitaban las copas de algunos árboles.</p>
<p>Supo entonces que había sido escuchado. Hizo una reverencia y se retiró a su habitación para dormir. Pronto iría al lugar de siempre para dar la gran noticia: había sido aceptado como aprendiz de mago.</p>
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		<title>EL DÍA DEL ESTOFADO, 2ª PARTE</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Mar 2010 10:40:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos y Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[borrachera]]></category>
		<category><![CDATA[día]]></category>
		<category><![CDATA[estofado]]></category>
		<category><![CDATA[receta]]></category>

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		<description><![CDATA[III
(El estofado, la receta) 
Un fin de semana cualquiera, con Juani ya embarazada de nuestro hijo y con la ilusión instalada en nuestros corazones, había yo quedado el viernes tarde con uno de mis grandes amigos, que recién separado, se había juramento para revivir esa juventud perdida. Y yo, como buena persona que soy, prometí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>III</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>(El estofado, la receta) </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Un fin de semana cualquiera, con Juani ya embarazada de nuestro hijo y con la ilusión instalada en nuestros corazones, había yo quedado el viernes tarde con uno de mis grandes amigos, que recién separado, se había juramento para revivir esa juventud perdida. Y yo, como buena persona que soy, prometí secundarle esa noche de viernes, que entre el restaurante chino y unas cervezas pasaría entre risas, recuerdos y borrachera&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1151"></span></p>
<p style="text-align: justify;">(Viene de <a href="http://eldesvandelaspalabras.com/el-dia-del-estofado-1%c2%aa-parte/"><em><strong><span style="color: #800000;">El día del estofado, 1ª parte</span></strong></em></a>.)</p>
<p style="text-align: justify;">Juani me dijo que ella marcharía hasta donde su hermano para poder ver a su sobrino, que yo no me preocupase, que diese rienda suelta a mis afanes piterpanescos y que hiciese compañía a mi amigo; que me portase bien y disfrutase&#8230; Más adelante me enteré de que al ir a la visita, encontróse solo a la abuela, pero eso viene luego, que me adelanto.</p>
<p style="text-align: justify;">Al llegar esa madrugada a casa, sobre las tres diría yo, entré con el sigilo trastocado por la cerveza, más pensando en ser prudente con el ruido que siéndolo realmente, y me encontré con la sorpresa de la luz encendida en la cocina, y una serie de golpes secos que tal y como estaba, comprenderéis a lo que me refiero, no supe identificar&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Los golpes venían acompañados de jadeos de esfuerzo tiznados con algo de furia contenida; una leve banda sonora surgida del aparato de radio de la cocina, hacía de la cacofonía algo del todo extraño a la par que inquietante. Avancé a la expectativa, envalentonado como iba por el exceso de confianza cervecera y abrí la puerta de la cocina.</p>
<p style="text-align: justify;">La imagen que me encontré, a la par de hacerme pasar la borrachera en un suspiro, púsome los pelos de punta; Juani, mi Juani, golpeaba con mirada extraviada y con mi hacha en la mano, una de aquellas de carnicero que utilizo en contadas ocasiones, unos trozos de carne sanguinolientos, de lo que me pareció de primeras un osobuco demasiado grande para ser de ternera o pavo&#8230; Pero lo que realmente consiguió cambiar el color de mi faz, y transformarla en una máscara blanca como la tiza, fue ver a mi esposa: su mirada perdida, su rictus enfurecido y su ropa, apenas cubierta por un delantal, adornada por la sangre de lo que parecía un extraño animal yacente sobre la tabla de madera, que casi no se distinguía entre la carne, los despojos y el rojo carmesí que pintaba toda la escena&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Al oír la puerta y notar mi presencia, giróse cuchillo en mano goteando como estaba el utensilio y, por un momento, comprendí que no me reconocía. Tengo que confesaros queridos amigos, que yo, en el breve instante que tardó ella en reaccionar y situarme en el plano de la cocina, tuve miedo de lo que podía pasar&#8230; por fin, vi cómo reaccionaba, relajaba el gesto y me miraba como si nada:</p>
<p style="text-align: justify;">-Hola, nene, ¿te lo has pasado bien esta noche? -y yo, de pie en el umbral de la cocina, y con mis zapatos adornados con gotas del color de la pasión, no pude más que sonreir y contestar con un sí dubitativo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Cariño&#8230; ¿qué estás haciendo? -pregunté al tiempo que volvía a reaccionar al espectáculo y olvidándome por el momento de su anterior mirada&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Estoy troceando carne para un estofado, mis hermanos vienen a comer el domingo&#8230; –su mirada inocente una vez perdido el factor sorpresa, consiguió por fin recomponer mi maltrecho estómago y recuperar mi aplomo perdido.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿A estas horas?, y&#8230; ¿por qué tanta carne?, y además, ¿qué clase de carne es esa que no conozco?&#8230; -pregunté excitado y casi sin darme tiempo a respirar&#8230; Ella miró primero al suelo y por fin centró su mirada en la mía&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">- Te puedo decir que es carne de gallina vieja, o quizás de ternera, pero casi mejor que no preguntes, ¿vale?&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Su confiada media sonrisa y su mirada helada, consiguió hacer lo propio con mi sangre. Avancé hasta la nevera, alcancé un par de cervezas y me dispuse a salir de la cocina en dirección al salón; necesitaba un respiro y algo para dormir&#8230; antes de cruzar la puerta de manera definitiva, dije sin girarme: «Espero que lo limpies todo antes de acostarte, hasta mañana.» A lo que ella contestó con mucho más aplomo que yo:  «Claro cariño, que descanses&#8230;»</p>
<p style="text-align: justify;">Pasome el sábado entre cerveza y cerveza, intentando encajar nuestra realidad de futuros padres en todo aquello. Esquivaba la presencia de mi querida a pesar de las dificultades por vivir en un piso, aunque por suerte, tampoco me hizo falta de mucha cintura, ya que pasó la mayor parte del día encerrada en la cocina. De vez en cuando me pillaba por sorpresa entre paseo y paseo por el pasillo y me contaba que estaba con el sofrito, o con el caldo o con la carne&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Tengo que reconoceros que llegado el domingo y habiendo pasado el sábado sin apenas probar bocado, el olor a carne guisada despertó en mi el hambre apagada artificialmente por la cerveza.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>IV</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ese primer domingo del estofado, la verdad es que bien no lo recuerdo&#8230; sé que mis cuñados preguntaron por mi mal aspecto, a lo que yo respondí con evasivas, mientras notaba la mirada de Juani clavada en mi cogote. Recuerdo vagamente, sé que entenderéis esta falta de memoria, dado mi alto índice de alcohol en sangre, cómo nos sentamos todos en la mesa de mi salón, mientras se servía una gran fuente de estofado&#8230; Es difícil recordar a estas alturas los detalles de cómo se llegó a la conclusión, de que ya que había sobrado tanto estofado, se congelaría y se repetiría la experiencia al mes siguiente. Son recuerdos vagos, pero sé que pasó&#8230; Para mí todo transcurrió en un suspiro y entre nebulosas lo rememoro, y todo sea dicho, una vez pasados los años, hasta con cariño&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Eso sí, recuerdo una cosa como si fuere hoy mismo&#8230; ese sabor intenso, ese aroma a tomillo, pimienta y azafrán; la textura de la carne y su perfecta cocción, las setas que junto al puré de manzana, acompañaban en perfecta armonía el paladar intenso del estofado. Eso sí lo recuerdo y que Dios me perdone&#8230; Es verdad que en principio, me mostré algo reticente a degustar la exquisita vianda, pero una vez puesto en faena y acompañado por un buen vino, qué de amor sentí por mi mujer y es que a mí, como a cualquier hombre que se precie, el primer sitio por el que se me gana es por el estómago&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">El guiso acabóse al siguiente domingo y ese día, ya sin reparos concretos por mi parte, disfruté de compañía, rioja y el buen estofado. Tan agradable resultó la velada que en pequeño cónclave masculino familiar, coronado por buen licor, decidimos sin esperar aprobación femenina, oficializar la quedada bajo el título antes mentado.</p>
<p style="text-align: justify;">Por la abuela desaparecida, se pusieron carteles por la urbanización donde vivía; se llamo a la policía para encontrar su paradero, pero ya se sabe que en estas cosas y a estas edades&#8230; los abuelos se despistan, se desubican y a veces, nunca se llegan a encontrar. Si os preguntáis quién lamentó tamaña perdida, deciros que la hija de esta, poca más gente derramó lágrima alguna&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que sí que siguió adelante a pesar de la tragedia, fue nuestro día del estofado, y con el paso del tiempo y sin la pérfida influencia de la vieja, se fue incorporando el resto de familia; es verdad que al principio con reticencias, pero ya os he dicho del carácter de mi Juani, mano de santo en esto de la empatía&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">A veces, queridos amigos, la vida es justa; la persona que más se empeñó en separar a la familia, acabó siendo la artífice de juntarnos a todos alrededor de la mesa&#8230; Así que bien está lo que bien acaba, vive Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya terminando os diré dos cosas; es verdad, que aún hoy en día, cuando por cualquier tontería discuto con mi Juani, suelo despertarme por la noche, ya entrada la madrugada, con el corazón acelerado y a oscuras, busco con mi mano al otro lado de mi cama, hasta que la encuentro a ella tumbada, no vaya a ser que se hubiese levantado para ir a la cocina&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Y para los que pensáis que la solución de mi amada no fue la adecuada, que quizás se le fue la mano&#8230; o que es un hecho en demasía sangriento&#8230; solo os diré una cosa: vosotros no estabais allí y no probasteis ese estofado&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
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		<title>SIMPATÍA POR EL BLOQUEO</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Mar 2010 12:08:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Larvastar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos y Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[bloqueo]]></category>
		<category><![CDATA[escritura]]></category>
		<category><![CDATA[narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[simpatía]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace cuatro años que no escribo. Antes de estos cuatro, hacía tres que no escribía.
Pensar que hubo un tiempo donde era prácticamente lo único que hacía. Contaba unos once años, y no tenía amigos. Mucho menos novia, ni nada que se le parezca. A medida que fui encontrando de estas yerbas escribí cada vez menos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace cuatro años que no escribo. Antes de estos cuatro, hacía tres que no escribía.</p>
<p style="text-align: justify;">Pensar que hubo un tiempo donde era prácticamente lo único que hacía. Contaba unos once años, y no tenía amigos. Mucho menos novia, ni nada que se le parezca. A medida que fui encontrando de estas yerbas escribí cada vez menos, por lo que puedo deducir en base a mi experiencia que escritura narrativa equivale a soledad.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1147"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Hoy me pregunto por qué razón no puedo sentarme a escribir la historia que tengo en la cabeza. ¡Qué buena está!&#8230; si tan sólo ustedes pudieran leerla&#8230; les aseguro que es digna de quedar en la historia. Ganaría el Pulitzer, el Cervantes, el Nobel&#8230; todos. Sería un record Guinness en premios ganados para una novela. Pero no puedo. Siempre encuentro algo más interesante que hacer (aunque no lo crean) y mi historia sigue añejándose en el baúl húmedo y lleno de hormigas al que llamo memoria. Para colmo de males surgen otras historias, cuentos y relatos que van llenando mi baúl de hojas y hojas a medio llenar, conversaciones incompletas y personajes nefastos que las hormigas se van comiendo. Pero yo sigo cargando con ESA historia, la mejor, todavía sin ver la luz.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo he probado todo amigos, no hay caso. Intenté escribir de noche, a la mañana, los fines de semana, en vacaciones&#8230; es inútil. Casi siempre termino mirando absorto mi lista de contactos en el <em>messenger</em>, abriéndola y cerrándola una y otra vez (vaya a saber por qué) cual autómata o autista, pasando el rato sin hacer absolutamente nada. En otras ocasiones (que el Santo Señor me perdone) me distraigo bajándome un barco factoría lleno de música y películas que muchas veces ni siquiera atinaré a escuchar o mirar.</p>
<p style="text-align: justify;">En alguna oportunidad me entró la sospecha que mi distracción se debía al mundo informático y sus iconos de colores brillantes y publicidades porno-engañosas. Desempolvé mi vieja Olivetti <em>lettera </em>del &#8216;55 (que compré en una subasta online a U$S 50) e intenté que las musas de dedos firmes y golpes precisos me visiten mas seguido. Algo salió, de hecho el 90% de los textos publicados en este maravilloso sitio fueron mecanografiados, por lo que la experiencia fue fructífera y pude superar mi primer bloqueo, hace ya cuatro tristes años. Finalmente tuve que guardar la Olivetti debido a las constantes quejas de mi hermana, que no podía dormir debido al golpeteo.</p>
<p style="text-align: justify;">Por supuesto que están los métodos. Les aseguro que <em>googlié </em>–o como mierda se escriba- todas las maneras posibles de destrabar la mente y superar los bloqueos narrativos.</p>
<p style="text-align: justify;">Programé el despertador a la madrugada para interrumpir mi sueño y poder plasmar las imágenes en una libretita (¿vaya idiotez no?) pero al tiempo caí en la cuenta que escribir siempre sobre mis compañeras de trabajo besándose no es precisamente un desafío literario.</p>
<p style="text-align: justify;">Intenté el famoso método de la hoja en blanco y garabatear lo primero que viene a la mente, lo que daba por resultado un párrafo bastante similar a éste:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>«No puedo escribir nada no sé por qué, lo único que tengo que hacer es llenar esta hoja de palabras, como estoy haciendo en este preciso momento, pero con frases que tengan algún tipo de sentido o cuenten una historia más o menos interesante. Tengo hambre. Tengo sueño. ¿Qué voy a hacer dentro de un rato? A las 8 quedé en encontrarme con Juanca, seguro nos vamos de copas.»</em></p>
<p style="text-align: justify;">Escribí a mano en papeles, en cuadernos, en libretas, en agendas, en el tren, en un bar, en el campo, en la playa, de buen humor, triste, enamorado y completamente borracho.</p>
<p style="text-align: justify;">Inútil. La maravillosa historia comienza a surgir y a las diez páginas pierdo mi interés en ella, como una novia que sistemáticamente me critica y reprocha TODO.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora que lo pienso, es escalofriante el hecho de saber que mi bloqueo actual coincide con la cantidad de años que llevo de pareja estable. Proyectos de casa, compromiso, hijos, festejos navideños con mis suegros&#8230; ¡EN QUÉ ESTABA PENSANDO! Es indudable que todo suma al bloqueo. En base a esto puedo sacar mi segunda conclusión:</p>
<p style="text-align: justify;">Escritura narrativa (fluida) equivale a cierta anarquía social y cotidiana.</p>
<p style="text-align: justify;">Casi me olvido de las excusas. Perdón. Casi me olvido de contarles las mentiras que me digo para no escribir. Aquí podríamos trazar un paralelismo con la relación que tiene un comedor compulsivo con su rutina de dieta: «mañana mismo empiezo», «es la última vez que lo hago, desde mañana voy a cambiar». Puras chorradas, como diríais vosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Es cierto que trabajo de redactor publicitario nueve horas por día, conduzco y musicalizo un programa de radio tres veces por semana y administro un blog de críticas musicales. La gente que me conoce generalmente me pregunta: «¿Por qué no escribís más?», a lo que siempre respondo -me respondo- «Porque no tengo tiempo.» ¡Mentira bochornosa! Si fuera así, tampoco tendría tiempo para pasarme horas jugando online o probando todo juego de PC que se me cruce en el camino (tienen suerte de que no haya una sección dedicada al tema en LR) ni para mirar infomerciales hasta las tres de la mañana.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo sé, un <em>friki </em>total.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos estarán pensando ahora: «<em>vaya tío, cuantos problemas -mentales- tiene»</em>. Les digo que no me tengan lástima ni piedad. Si toda esta situación, este bloqueo perenne, me asedia día y noche, es sencillamente porque lo permito. En cierta forma, como que me gusta que sea así. No es que sea masoquista ni mucho menos, pero mi relación con las letras se construyó de esta forma y no puedo hacer mucho por cambiarla. Es un viejo amor que siempre vuelve, una ex-novia que siempre estoy tentado de llamar y a veces me visita.</p>
<p style="text-align: justify;">Espero entonces seguir así, y espero también haberles arrancado al menos una sonrisa con esta desfachatada confesión, que por ser lo primero que escribo en cuatro años, ya es un orgullo que haya cumplido una tarea.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
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		<item>
		<title>EL DÍA DEL ESTOFADO, 1ª PARTE</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 11:56:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos y Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Baco]]></category>
		<category><![CDATA[día]]></category>
		<category><![CDATA[estofado]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[mesa]]></category>
		<category><![CDATA[vino]]></category>

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		<description><![CDATA[I
Sentado en la gran mesa del salón, observo con la calma ganada tras unos cuantos vaivenes con el vino, cómo transcurre una tarde más en casa de mi familia política&#8230; Vosotros comprenderéis queridos amigos de lo que hablo. Esas tardes de sobremesa, en las que después de un buen yantar y un prolífico homenaje a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>I</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sentado en la gran mesa del salón, observo con la calma ganada tras unos cuantos vaivenes con el vino, cómo transcurre una tarde más en casa de mi familia política&#8230; Vosotros comprenderéis queridos amigos de lo que hablo. Esas tardes de sobremesa, en las que después de un buen yantar y un prolífico homenaje a nuestro querido Baco, las conversaciones intransigentes surgen como de la nada, espoleadas a veces, cuando así lo requiere el momento, y defenestradas otras, cuando la paz es la que manda&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1138"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En la mesa se sientan mis cuñados y concuñadas, tres para cada cual de las categorías mencionadas y dos personajillos que van por libre; uno, el mayor, de ocho años, hijo del hermano de mi mujer de más edad y el otro, el orgullo del que os habla, mi primogénito, que con dos años y algo más, corretea entre las piernas de todos, tíos y padres; encasquetado con una enorme chichonera, por aquello de proteger su bien más preciado&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Y ya que estoy departiendo con vosotros, queridos, también me enorgullezco al poder anunciar delante de tan insigne concurrencia el estado de buena esperanza que adorna en estos momentos nuestro feliz matrimonio; que seguro que, Dios mediante, dará lugar a otro vástago más en la familia, que aún somos pocos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Esta parte de la familia, la política para mí, y la consanguínea para mi pareja, se reúne alrededor de una mesa por costumbre, cada último domingo de mes salvo fuerza mayor, se entiende; para celebrar lo que entre nosotros llamamos: «El día del Estofado»&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Curiosa excusa pensaréis, o título, para reunirse con la familia&#8230; pensad que tal vez a alguna que otra familia le haga falta esa excusa o cualquier otra, para manifestarse unida de vez en cuando, alrededor de, por qué no, un buen estofado y un buen vaso de vino.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo del estofado tiene su aquel y ahora os lo explicaré, si contáis con esa dosis de paciencia que a veces hace falta en los amigos; dejadme que os cuente pues, cómo empezó todo, de dónde salió este día de reunión tan entrañable entre hermanos, cuñados, hijos y sobrinos, del que hoy estoy disfrutando&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>II</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Conocí a mi Juani, la que hoy es mi adorada esposa y madre de mi hijo, hace unos seis años&#8230; Yo salía de una tormentosa relación que había ocupado diez años de mi vida; con casamiento incluido y divorcio exprés de propina, aderezado por la problemática venta del piso de nuestros sueños. Convertido como por arte de birlibirloque, en el de las pesadillas del que aquí os narra; obligado a hacer un desembolso desmedido para llenar los bolsillos de mi ex por un lado, y el orgullo de la bruja de la que era mi suegra por entonces por otro, y a más INRI, en plena crisis inmobiliaria&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Mi ex, Sara, que es así como se llama, siempre fue una mujer complicada, por lo menos mientras estuvo conmigo; llena de problemas y manías, que no hay que negar tampoco, formaban parte de ese encanto salvaje que alumbra con un lucero las relaciones juveniles. Lo que al pasar los años y sentada relación formal, tienden a denigrar cualquier tipo de convivencia por muy pasional que esta fuera&#8230; carne de psicólogo y/o psiquiatra en cualquier caso; costumbre muy asumida en nuestra generación por otro lado. Yo tampoco fui nunca un angelito, vosotros ya me conocéis y no tengo por qué mentir, así y todo, siempre la quise y la cuidé lo mejor que pude y supe. Y entre una cosa y otra, acabé sin un triste duro, sin mujer y con un piso enorme devaluado, del que se habían llevado hasta las cortinas hechas a medida&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso, cuando conocí a la Juani, enseguida me di cuenta de que mi suerte había cambiado&#8230; una muchacha guapita, de carácter amable y de sonrisa facilona. Mujer de carácter tranquilo, sin desmanes y con pocas manías; vamos, como diría aquel, con talante, por lo menos suficiente como para quererme y respetarme y asumir un papel abnegado cuando así se demandaba&#8230; Un triunfo que al poco tiempo, llevó nuestros pasos hacia la convivencia de la que aún hoy disfrutamos con alegría y sosiego, a pesar de lo que influyó en ella el nacimiento de nuestro hijo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Así pues, como os venía relatando, la conocí hará unos seis años. Ella vivía en una casa que dos de sus hermanos, antes de tener novia, habían comprado juntos en el extrarradio de esta gran ciudad que es la nuestra&#8230; y no es que tuviesen de por aquellas una relación fluida y cuando rasqué un poco la superficie de su hogar, enseguida me di cuenta de que algo no andaba del todo bien&#8230; Había algo incrustado en la vida de estos, que hacía de mi Juani una persona triste cuando hablaba de ellos, su familia. Se notaba el amor que les profesaba, eso sí, pero también, entre los pliegues de la sábana de la tristeza, me encontré con algo de rabia contenida; un sentimiento, por otro lado, extraño en una persona como ella, tan amable y sosegada.</p>
<p style="text-align: justify;">No es que sea yo persona que guste de meterse en corral ajeno, la verdad, pero dadas las circunstancias, comprenderéis que algo tenía que averiguar del mal que la aquejaba. Al fin y al cabo, en mayor o menor medida, su melancolía era la mía, y no soportaba ver a mi lucero apagarse después de cada visita familiar.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que preguntada por el caso, me contó lo que acontecía:</p>
<p style="text-align: justify;">Me enteré de la relación que desde hacía un tiempo llevaba teniendo con su cuñada, la mujer de su hermano mayor; una relación que llegada a un punto se había roto de manera definitiva, dejando a la familia, anteriormente siempre unida, en un situación de extrema incomodidad&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Juani, dado su carácter afable, mantuvo siempre buena relación con la mayor de sus cuñadas, hasta que esta quedóse embarazada de su primer y hasta ahora único hijo. Llegado el caso y teniendo en cuenta las diferentes concurrencias laborales que acuciaban a la familia recién creada, la madre de la futura mamá decidióse a vivir con su hija, haciendo de su casa una suerte de estado marcial, dominado por la mater de más edad.</p>
<p style="text-align: justify;">A todo esto, se entenderá que cuando dos son compañía, tres pueden llegar a ser multitud, y en el caso que nos ocupa, más razón si cabe, ya que había un vástago de por medio; algo parecido a un juguetito que todas querían achuchar&#8230; Así pues, una de las primeras acciones que la suegra de mi cuñado llevó a cabo, nada más concluida su instalación en el nuevo hogar, fue empezar a desplazar a mi pobre Juani de un sitio en el que la vieja bruja, pensaba tenía exclusiva&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Fue una labor de desgaste, hecha con la concienzuda calma de la experta en esos menesteres; primero un pequeño reproche en privado por aquí, luego una queja al matrimonio por allá, ora una chanza en persona, ora un desprecio público&#8230; y mientras, los hombres, que la verdad somos como somos, de estas cosas no nos venimos dando cuenta, hasta que quizás, es demasiado tarde. Al hermano de mi querida, cuando quiso darse cuenta, le venía encima la mundial. Su mujer y por ende su suegra, negábanse a permitir contacto alguno con mi Juani, y esta por no hacer padecer a su hermano, evitaba cada vez más tan complicada compañía. Lo que aprovechaba la vieja para hacer hincapié en sus felonías, sin posibilidad de defensa alguna.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que el niño creció sin la repudiada de su tía, que cada vez contaba menos para la que antes era su adorada familia&#8230; y por aquellos momentos de la historia, aparecí yo&#8230; Nos conocimos y empezamos con nuestra relación, lo que llevó a la madre de mi hijo por otros derroteros y preocupaciones, y le permitió distanciarse del clima contra ella creado.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestra convivencia favorable y la estabilidad creada con el paso del tiempo en nuestro entorno, permitió que sus otros dos hermanos fueran acercándose a nosotros de manera paulatina. Yo soy una persona de buen comer, como ya sabéis y nunca falta un buen plato de comida para el que viene hasta mi casa, en busca de pasar un buen rato en compañía, ya sean amigos o familiares; además, suelo competir contra mí mismo en aquello del arte gastronómico y me vanaglorio de mis hazañas, en más ocasiones de las que elegantemente debería de hacerlo; pero en fin, así son las cosas y así soy yo…</p>
<p style="text-align: justify;">En este marco que os encuadro, la amistad con mis cuñados fue fortaleciéndose con el paso de los meses, y llegado el caso, estoy convencido de que a la hora de elegir mesa, les costaba decidirse si por la de su hermano mayor o por la mía.</p>
<p style="text-align: justify;">Juani seguía con ilusión esta evolución y por otro lado, de vez en cuando se escapaba un día a ver a su sobrino en casa de su hermano; si con suerte ese día no estaba la abuela, pues mejor que mejor, ya que su cuñada soportaba su presencia, aun sin cruzar palabra alguna.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo, que nunca he estudiado psicología, suelo vanagloriarme de conocer a las personas. Tengo esa intuición ganada con los años de trabajo en mil y un lugares, y el conocimiento de muchas personas con todas sus vicisitudes&#8230; aquí es donde quizás, cometí el error amparado en mi inocencia. Y digo quizás, porque vosotros juzgaréis si lo que merezco es alguno de los niveles de Dante, o simplemente el purgatorio; porque del cielo casi prefiero ni hablar, no vaya a ser que se me ofenda alguien de por arriba, y es que entre justos, castos y benditos, uno no sabe donde encajar.</p>
<p style="text-align: justify;"> A lo que iba, siempre le dije a mi Juani que el problema con su cuñada y por extensión con su hermano, radicaba en el comportamiento de la abuela; que era persona posesiva y celosa y que nunca pudo soportar el lugar que ocupase ella en el puzzle familiar&#8230; Además, siempre intenté atajar el problema que emergía con cada visita, diciéndole que no había culpa en ella, y que poco se podía hacer mientras la bruja coexistiese en la ecuación; así que no debía preocuparse porque no había solución alguna. Supuse yo, de manera equivocada, que mi amor había asumido mis palabras; y al ver que con el paso del tiempo el asunto se calmaba, tranquilizóme con respecto a ello, y más aún, cuando veía que parte del clan, sí que acudía a nuestro hogar con regularidad&#8230; Qué equivocado me hallaba&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">(Continúa en <a href="http://eldesvandelaspalabras.com/el-dia-del-estofado-2%c2%aa-parte/" target="_self"><em><strong><span style="color: #800000;">El día del estofado, 2ª parte</span></strong></em></a>.)</p>
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		</item>
		<item>
		<title>GEMA, LA VAQUITA ENAMORADA (VI). EL REENCUENTRO</title>
		<link>http://eldesvandelaspalabras.com/gema-la-vaquita-enamorada-vi-el-reencuentro/</link>
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		<pubDate>Wed, 24 Feb 2010 12:03:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jugar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos y Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[enamorada]]></category>
		<category><![CDATA[Gema]]></category>
		<category><![CDATA[reencuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Vaquita]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya estaba recuperada su hija;
Y ahora Gema debería,
Reencontrarse con Güevelio,
Y recuperar su familia.

(Viene de Gema, la vaquita enamorada (V). La tentación.)
Gema estaba muy nerviosa,
Por que ahora no sabía
Como tratar a su esposo,
Y reconstruir sus vidas.
Le pidió consejo a su madre,
E hizo una inmensa lista;
Lo guardó todo en su diario,
Y se despidió enseguida.
Hubo lluvia de besos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya estaba recuperada su hija;<br />
Y ahora Gema debería,<br />
Reencontrarse con Güevelio,<br />
Y recuperar su familia.</p>
<p><span id="more-1126"></span></p>
<p>(Viene de <a href="http://eldesvandelaspalabras.com/gema-la-vaquita-enamorada-v-la-tentacion/" target="_self"><em><strong>Gema, la vaquita enamorada (V). La tentación</strong></em></a>.)</p>
<p>Gema estaba muy nerviosa,<br />
Por que ahora no sabía<br />
Como tratar a su esposo,<br />
Y reconstruir sus vidas.</p>
<p>Le pidió consejo a su madre,<br />
E hizo una inmensa lista;<br />
Lo guardó todo en su diario,<br />
Y se despidió enseguida.</p>
<p>Hubo lluvia de besos y abrazos;<br />
Mamerto, en un rincón se escondía,<br />
Miraba por última vez, a su vieja novia<br />
Querida.</p>
<p>Güevelio, estaba nervioso, esperando<br />
A su esposa e hija;<br />
Y juraba arrodillado, que a su esposa<br />
Reconquistaría.</p>
<p>Gema leyó todo el viaje,<br />
Repasaba y releía su lista,<br />
Y se aprendió de memoria,<br />
Una frase que poco entendía:</p>
<p>*«Un matrimonio Feliz;<br />
Es la unión de dos seres<br />
Que saben perdonarse mutuamente.»</p>
<p>Había cosas que perdonar,<br />
Debía perdonarse a sí misma,<br />
Luego perdonar a Mamerto,<br />
A su suegra y su familia.</p>
<p>El perdón no es algo muy fácil,<br />
Gema ya lo sabía,<br />
Pero haría un gran esfuerzo,<br />
Por amor al hogar que tenía.</p>
<p>Ella continúo leyendo,<br />
Y aprendía de memoria,<br />
Todo lo que releía:<br />
*«el amor es sufrido y bondadoso.<br />
*El amor no es celoso,<br />
Si hablo en todos los idiomas,<br />
Más no conozco el sentido del amor,<br />
Todo lo que hablo es vano.<br />
Si tengo todas las riquezas,<br />
La gloria y la sabiduría;<br />
Pero no tengo amor,<br />
Nada soy.<br />
Si entrego mis bienes,<br />
Mi cuerpo, todo lo que tengo<br />
Y todo lo que soy, y lo doy sin amor,<br />
De nada vale<br />
No se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente,<br />
No busca sus propios intereses, no se siente provocado.<br />
No lleva cuenta del daño.<br />
No se regocija en la injusticia, sino que se regocija con la verdad.<br />
Todas la cosas las soporta, todas las cree, todas las espera, todas las aguanta.»<br />
«EL AMOR NUNCA FALLA.»</p>
<p>Esto sonaba bonito,<br />
Gema estaba ilusionada,<br />
Siguiendo con estos consejos,<br />
Su familia se salvaba.</p>
<p>*«Una esposa capaz es una corona<br />
Para su dueño, pero como podredumbre en<br />
Sus huesos es la que actúa vergonzosamente.»</p>
<p>Había muchas cosas que Gema no comprendía,<br />
Pero pedía sabiduría, a su Natura Divina.<br />
*«de la abundancia del corazón, habla su boca.»</p>
<p>Gema estaba ilusionada,<br />
Y abrazar a su esposo deseaba,<br />
Este viaje inesperado,<br />
le había dejado una cosa muy clara:<br />
«Güevelio era el amor de su vida,<br />
Y prometió no dejarlo solo, por el resto de su vida.»</p>
<p>Güevelio, tenía mil planes,<br />
Sin Gema su vida no era la misma;<br />
Le demostraría su amor,<br />
Aunque sabía que todos murmurarían.</p>
<p>Ya no pensaba en las cosas<br />
Que su familia le decía,<br />
Su hogar era lo más importante;<br />
A su orgullo renunciaría…</p>
<p>Gema llegó muy temprano,<br />
Llevaba en sus brazos, su cría,<br />
Y al reencontrarse con Güevelio,<br />
Lloraban de alegría:</p>
<p>Todos quedaron mirando,<br />
Se morían de la envidia,<br />
Y les quedó este ejemplo sencillo<br />
Por el resto de sus vidas:</p>
<p>«Cuando dos seres se aman, superan todo en la vida,<br />
No hacen falta los reproches, el amor todo lo olvida”</p>
<p>TU AMOR Y BUENOS EJEMPLOS, DEBEN SER LA BASE DE TU VIDA</p>
<p><em>Jugar</em></p>
<p>*significan pasajes de la Biblia, que me han servido de inspiración:</p>
<p>*1corintios 13:1 al 3</p>
<p>*1corintios 13:4 al 7</p>
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		<title>EL PUERCOESPÍN Y EL ZORRILLO</title>
		<link>http://eldesvandelaspalabras.com/el-puercoespin-y-el-zorrillo/</link>
		<comments>http://eldesvandelaspalabras.com/el-puercoespin-y-el-zorrillo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 22 Feb 2010 11:55:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jugar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos y Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[amigo]]></category>
		<category><![CDATA[puercoespín]]></category>
		<category><![CDATA[zorrillo]]></category>

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		<description><![CDATA[Muy tristes y desanimados,
estaban un puercoespín
y un zorrillo,
buscando las mil maneras
de conquistar un amigo.

Se vestían de payasos,
y mil muecas de risa fingían,
y se ponían tan nerviosos,
que nadie les prefería.
Se sentían poca cosa,
siendo seres tan valiosos,
y nunca se atrevían a mirar a nadie
extraño a los ojos,
pareciendo faltos de sinceridad,
como dos niños ansiosos.
Y cuando alguien se acercaba mucho,
el puercoespín abría grandes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Muy tristes y desanimados,<br />
estaban un puercoespín<br />
y un zorrillo,<br />
buscando las mil maneras<br />
de conquistar un amigo.</p>
<p><span id="more-1118"></span></p>
<p>Se vestían de payasos,<br />
y mil muecas de risa fingían,<br />
y se ponían tan nerviosos,<br />
que nadie les prefería.</p>
<p>Se sentían poca cosa,<br />
siendo seres tan valiosos,<br />
y nunca se atrevían a mirar a nadie<br />
extraño a los ojos,<br />
pareciendo faltos de sinceridad,<br />
como dos niños ansiosos.</p>
<p>Y cuando alguien se acercaba mucho,<br />
el puercoespín abría grandes sus ojos,<br />
y con tanta emoción, sus púas<br />
mostraba azaroso.</p>
<p>El zorrillo por su parte,<br />
cuando alguien se acercaba,<br />
soltaba mil gases olorosos,<br />
y a todos los ahuyentaba.</p>
<p>Un día cambió la suerte del zorrillo animoso,<br />
se ganó la lotería, y ahora parecía buen mozo.<br />
Amigos y novias guapas le llovían,<br />
hasta las gatas y zorras<br />
por el zorrillo se morían;</p>
<p>Y el tonto muy ingenuo<br />
de su popularidad presumía.<br />
A nadie parecía importarle<br />
los olores que emitía,<br />
y hasta le aplaudían si en público<br />
alguno se le salía.</p>
<p>Su suerte parecía estable,<br />
hasta que un fatídico día;<br />
una novia que tenía,<br />
lo desplumaba y con otro se iba.</p>
<p>Sus amigos por su parte, algo parecido<br />
hacían, y el zorrillo angustiado,<br />
una respuesta quería.<br />
¿Cómo ver el corazón de la gente que me mira?</p>
<p>¿Cómo sé si son leales, o se aprovechan de mi desdicha?<br />
Un banquero que lo oyó<br />
le dio una respuesta sencilla:</p>
<p>«No hay que conocerlos a todos<br />
y aprende esta leccioncilla,<br />
si aprendes a conocer los buenos,<br />
los malos saltan a la vista.»</p>
<p>Te lo digo yo que soy banquero,<br />
y con billetes falsos me topo cada día;<br />
hay muchas imitaciones;<br />
algunas quien lo diría,</p>
<p>parecen tan originales,<br />
que cuesta realmente<br />
saber su valía.<br />
Pero los seres son diferentes,</p>
<p>y ten este consejo para toda la vida:<br />
«el que te quiere en las malas,<br />
sin engaños ni mentiras,<br />
y te dice tus defectos, con cariño<br />
y valentía, ese sí es un amigo,<br />
no lo pierdas por nada en la vida.»</p>
<p>«Recuerda que las acciones,<br />
más que las palabras, te servirán de guía,<br />
por que hay seres que hablan mucho<br />
pero sus acciones son malignas.»</p>
<p>El zorrillo recordó al puercoespín,<br />
y vio las cosas afines que tenían.<br />
¿Quién puede valorar más la amistad<br />
que alguien que la busca sin hipocresía?</p>
<p>Buscó al puercoespín feliz,<br />
y se sorprendió con lo que sucedía:<br />
«al estar muy relajado,<br />
sin buscar aprobación o valía;<br />
los olores que emitía antes,<br />
ahora no le salían.»</p>
<p>El puercoespín por su parte,<br />
otro descubrimiento hacía:<br />
«si no se ponía nervioso,<br />
dominaba sus espinas».<br />
Eso de ser original, funciona,<br />
no es una mentira,</p>
<p>confórmate con ser siempre tú,<br />
nunca finjas una sonrisa;<br />
y si alguien ha de quererte,<br />
quiérete primero tú,<br />
y verás cómo todos lo notan<br />
que eres de la naturaleza<br />
una verdadera maravilla.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>CIEMPIÉS</title>
		<link>http://eldesvandelaspalabras.com/ciempies/</link>
		<comments>http://eldesvandelaspalabras.com/ciempies/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 11:51:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jugar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos y Cuentos]]></category>
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		<description><![CDATA[La futura madre ciempiés, se quejaba y lloraba amargamente:
¿Qué voy a hacer doctor?
¿Quintillizos?
¡No, por favor, dígame que se ha equivocado!
Que más quisiera yo señora, respondió el médico.

¡No, no, me quiero morir!
Tranquila, no lo tome a mal, está peor su prima, que tendrá ocho…
Tomó el resultado de la ecografía, y salió llorando, desconsolada; el médico no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La futura madre ciempiés, se quejaba y lloraba amargamente:<br />
¿Qué voy a hacer doctor?<br />
¿Quintillizos?<br />
¡No, por favor, dígame que se ha equivocado!<br />
Que más quisiera yo señora, respondió el médico.</p>
<p><span id="more-1110"></span></p>
<p>¡No, no, me quiero morir!<br />
Tranquila, no lo tome a mal, está peor su prima, que tendrá ocho…<br />
Tomó el resultado de la ecografía, y salió llorando, desconsolada; el médico no entendía esta reacción.<br />
Al llegar a casa, se sentó sobre su cama, y se puso a hacer inventario de sus patas, porque realmente, no todos los ciempiés, tienen cien pies, les dicen así porque a las personas les da pereza contarlos. Incluso algunos, sólo tienen 20 pies, y también se les llama ciempiés.<br />
Pues la señora Asilvestrada, no sabía cuántos tenía; al nacer tenía 346 pies, según su madre y amigas; pero en algunos combates, había perdido alguno que otro…<br />
Y por qué este empeño por saber esto, se preguntarán muchos, pero he aquí la razón de su llanto:<br />
Si sus hijos heredaban de ella el número de pies, necesitaría tener una fábrica de zapatos para abastecerlos, y más siendo madre soltera, pues a su novio, el señor Silvestre, se lo había comido un horrible pajarraco.<br />
Y ella nunca le preguntó cuántos pies tenía…</p>
<p>Transcurrió su corto embarazo, y nunca logró saber cuantos pies tenía, pues ella sólo sabía contar hasta cien.<br />
Nacieron sus preciosos pequeños, y la felicidad le hizo olvidar su preocupación por los zapatos, por ahora lo más importante es que estuvieran saludables, además era preferible criarlos descalzos, pero con sus pies completos, que verlos sin pies, como le pasaba a su amiga la lombriz: ¡qué hijos más feos!, pero los suyos eran preciosos, aunque no tuvieran zapatos.<br />
Cada domingo, todos los animales del bosque, se reunían cerca del lago, para leer unas hojas sagradas, que contenían mucha sabiduría; el saltamontes, que era el más listo, leía unas palabras que los hiciera pensar a lo largo de la semana, y a la semana siguiente, todos lo discutían. Allí no importaba quién tenía la razón, lo importante era que todos participaran.<br />
El primer domingo que se presentó con sus hijos la señora Asilvestrada, el discurso era muy extraño, y aunque no lo entendió muy bien, se quedó callada y decepcionada; transcribiré más o menos de que se trataba: *«Al que no tiene se le quitará, y se le dará al que tiene».</p>
<p>¡Como podrían ser tan injustos, a quién se le hubiera podido ocurrir repartir tan mal el mundo!<br />
Duró enojada y con el ceño fruncido toda la semana, y hasta llegó a pensar en no volver por allí más nunca.<br />
Reflexionó, y pensó mucho en ello, pero no lo comprendía, le parecía muy injusto, más si tenía en cuenta que ella era viuda, madre de cinco ciempiecitos; ¿entonces cada día tendría menos?<br />
No aguantó la curiosidad, y el domingo siguiente, fue la primera en llegar, no se atrevía a preguntar, para no pasar por ignorante, pero deseaba escuchar la opinión de los demás, y si alguno armaba revolución por esta injusticia, allí estaría ella para apoyarlo.<br />
Se saludaron todos amablemente, y el primero en hablar fue el Señor don Sapolotodo: «a mí me encantó este discurso», agregó el sapo.<br />
¡Claro, como él es rico!, pensó enojada la señora ciempiés.<br />
Y continuo diciendo: «la madre naturaleza, a todos nos da muchos talentos, a unos más que a otros, según la capacidad de administrarlos, claro está; y si los administramos bien nos dará más». Y puso el siguiente ejemplo:<br />
«cuando yo sólo era un renacuajo, comía unos cuantos bichitos, y tenía que esforzarme mucho para cazarlos, pero al ir practicando, fui cogiendo habilidad, y ahora cada vez es más fácil alcanzarlos, ahora cazo hasta con los ojos cerrados».<br />
Levantó la mano la hormiga, y puso un ejemplo muy claro: «hace muchos años conocí un grillo, este nació sin manos, pero se ganaba la vida, pintando cuadros con los pies; en cambio vi un escarabajo, que tenía todas sus manos, y como no las usaba, se le fueron engangrenando, con tan mala circulación, tullido acabó sus años».<br />
«Todos nacemos con dones, y a veces no los usamos, nos domina la pereza, y los terminamos enterrando,<br />
unos nacen para cantar, otros para pintar, nadie nació para ser vago,<br />
y como no nos pellizquemos, acabaremos como el escarabajo».</p>
<p>La señora Asilvestrada quedó pasmada con las cosas que escuchaba, y sentía mucha vergüenza, al no acertar a decir nada. Miró en silencio a sus hijos, y se sintió emocionada; ellos eran cinco talentos más que la Madre Natura le regalaba.<br />
Todos murmuraban entre sí, cuando de repente alzó su antena la cucaracha; todos se quedaron anonadados, ya que ella pocas veces participaba:<br />
«Hola, soy Curacacha la curandera de las cucarachas:<br />
yo nací con pocos talentos; de hecho todas las criaturas decían que no tenía ni uno; pero con los pocos que tenía, me propuse no ser una más, del mundo cucarachero.<br />
Una vez escuché esta frase de un cuento:<br />
”todos estamos hechos con materiales del cielo, lo que hace la diferencia, es aquello que escogemos”.<br />
Mis parientes escogieron ser repugnantes y vivir en los basureros; yo prefería ir a estudiar, mientras ellas estaban durmiendo; el estudio me sale gratis, y los humanos pagan por ello mucho dinero: sólo tengo que dedicar un poquito de mi tiempo; y así puedo aprovechar de los humanos su conocimiento.<br />
Luego cuando tuve hijos, conmigo me los llevaba; así mientras todas dormían, mis hijos y yo progresábamos.<br />
Los llevé a estudiar teatro, y aunque lo crean cosa extraña; en una presentación, alguien los vio y miren si hay cosas raras, se los llevaron Hollywood, y ahora son estrellas de la gran pantalla.<br />
Mi mayor talento es mi velocidad, y mi resistencia para sobrevivir a cualquier medio, así lograba escapar, cuando llegaban los barrenderos.<br />
Ahora, mientras mis amigas se conforman con comer sobras, de los basureros, yo cobro todo un manjar por desintoxicarlos de los venenos.»<br />
Todos quedaron pasmados, escuchando este relato…<br />
Todos estaban admirados, escuchando estos relatos, y miraron dentro de sí, a ver qué habían logrado:</p>
<p>«Tratarían de ser mejores, y después de esos relatos, todos estaban seguros, se avecinaban tiempos muy gratos».</p>
<p>*(Mateo 25:14-30)</p>
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		<title>ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Feb 2010 12:15:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Larvastar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos y Cuentos]]></category>
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		<category><![CDATA[destrucción]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8230;seguimos con la transmisión en vivo desde el lugar del hecho, soy Mercedes Laparca y les informo que nada ha cambiado demasiado. ¡Esperen! Hay un testigo de la catástrofe&#8230; a ver si la cámara me sigue&#8230; ¡señor! ¡señor! ¿cómo se siente? ¿qué es lo que vio?&#8230; no, no&#8230; parece que no quiere hablar. Mejor volvemos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>&#8230;seguimos con la transmisión en vivo desde el lugar del hecho, soy Mercedes Laparca y les informo que nada ha cambiado demasiado. ¡Esperen! Hay un testigo de la catástrofe&#8230; a ver si la cámara me sigue&#8230; ¡señor! ¡señor! ¿cómo se siente? ¿qué es lo que vio?&#8230; no, no&#8230; parece que no quiere hablar. Mejor volvemos a estudios con Laura Mergalot. Gracias.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Clic</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1105"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em>&#8230;¡Es increíble Randy! ¡Hasta puedo oír el sonido de un alfiler cayendo en un vaso!&#8230; Así es Cindy, el nuevo Super-power-turbo Ear te permite escuchar hasta ruidos detrás de paredes y vidrios. ¡Increíble Randy! ¡Por fin puedo saber lo que dicen de mí mis compañeros de trabajo, y hasta mis propios amigos!&#8230; Claro que si, Cindy, ¡el Super-power-turbo Ear mejorará tu vida en un cien por ciento!&#8230; ¿Y usted que está esperando? Levántese de la silla y corra a marcar el número indicado para su país. </em></p>
<p style="text-align: justify;">Clic</p>
<p style="text-align: justify;"><em>&#8230;No puedo seguir así Ana María. Tu relación con José Antonio ya es un secreto a voces, y todos lo saben. No quiero hacer el ridículo. Dile a tu padre que me marcho para siempre&#8230; ¡No José Luis! ¡No lo hagas! Sabes que te amo únicamente a ti&#8230; </em></p>
<p style="text-align: justify;">Clic</p>
<p style="text-align: justify;">&#8230; <em>Soy Laura Mergalot y seguimos con toda la información del día. Esta mañana, un desafortunado hecho llenó de indignación al barrio de Benavídez, cuando un maniático condujo al suicidio a más de una docena de personas, miembros de una supuesta religión que exigía mucho dinero como ofrenda. A parecer, los fieles fueron engañados por este hombre, que se llevó la riqueza y los convenció que muriendo alcanzarían la redención. Por supuesto que pensaba salir impune, pero uno de los feligreses sobrevivió a la matanza, y pudo denunciarlo. </em></p>
<p style="text-align: justify;">-¡Eso es! –gritó Laureano Borghi levantándose de su asiento, ante la atenta mirada de su socio italiano. La habitación, desordenada y oscura, de pronto se vio invadida por una energía extraña, poco usual en esa casa, que algunas personas llaman optimismo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Encontré lo que estábamos buscando Vito, lo que siempre te prometí. Esto nos va a sacar de la miseria, créeme.</p>
<p style="text-align: justify;">Vito le hubiera respondido, pero estaba atorado con un trozo de pollo frito y se ahogaba. Levantó la mano para pedir ayuda pero Laureano no lo notó, ya que se encontraba demasiado ensimismado en sus pensamientos. Rápido de reflejos, el italiano le arrojó un pedazo de comida a su amigo, que a pesar de haber sido golpeado no reaccionaba. Cuando se dio cuenta lo que estaba ocurriendo, Laureano corrió a socorrer a Vito, que se salvó por obra y gracia de un santo golpazo en la espalda.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Vito! ¡No te mueras justo ahora, que vamos en camino hacia el éxito!</p>
<p style="text-align: justify;">-¿De qué me estás hablando? –dijo el italiano todavía con dificultades para hablar.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Una religión, Vito! ¡vamos a idear una secta! Eso salvaría nuestra realidad financiera, y además podríamos conseguir otras cosas extras, como mujeres, autos, casas, fama&#8230; ¿me explico?</p>
<p style="text-align: justify;">-Es muy peligroso Laureano&#8230; podríamos terminar en la silla eléctrica.</p>
<p style="text-align: justify;">-Me parece que ya olvidaste quién es el más inteligente de los dos&#8230; acordate de todas las cosas que conseguimos gracias a mi genio.</p>
<p style="text-align: justify;">-No muchas Laureano. Lo único que sé es que seguro voy a tener que trabajar yo, como hasta ahora –dijo Vito con pragmatismo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Esta vez será diferente, lo puedo ver. El error de las sectas es que son demasiado explícitas, no dan lugar a la imaginación. Por ejemplo, ese loco que mandó a sus fieles a suicidarse, realmente era muy tonto o había consumido muchos estupefacientes. Es muy probable que la Policía descubra a una montaña de cadáveres, no hay que ser tan obvio. Creo que el secreto para triunfar en este negocio es ser sutil.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Pero cómo vas a hacer para que la gente te siga?</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Me estás cargando, Vito? ¿Sabés con quién estás hablando? –preguntó Laureano. Parecía molesto con la pregunta de su compañero, y hasta un poco ofendido.</p>
<p style="text-align: justify;">-Si, con una persona que levanta cigarrillos usados de la calle para no tener que comprarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno, no tenías que ser tan ofensivo, Vito.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero el italiano no lo escuchó. Se levantó de la silla donde estaba sentado y agarró el control remoto, deseoso de distraerse con la televisión. Laureano se alejó de la habitación, casi indignado, al mismo tiempo que seguía debatiéndose entre ideas e hipótesis. Sentía que era la última oportunidad para demostrarle al mundo lo que era capaz de hacer, y sobre todo, la chance de probar la suerte y la buena vida de una vez por todas.</p>
<p style="text-align: justify;">Decidió hacer lo que mejor sabía para despejar la mente y tomar decisiones importantes: caminar sin rumbo por la ciudad. La experiencia le había enseñado que podía encontrar fuentes de inspiración en los lugares más recónditos, y no había razón alguna para que no hallara las respuestas que necesitaba para iniciarse en el mundo del esoterismo, magia negra, y cuestiones de mercado que desconocía.</p>
<p style="text-align: justify;">Debilidad. Sin lugar a dudas, el primer punto a tomar en cuenta. ¿Cuáles eran los defectos que tenían los pocos grupos religiosos que conocía? Una de esas falencias era la necesidad de tener personas. Es decir, estaban condenados a un público, o grupo de feligreses que mantengan viva la llama de la fe, y los edificios destinados a proporcionarla. Entonces, se dijo, su dios no tendría súbditos. Sería la primer deidad en la historia que no aceptaría fieles ni congregación alguna. El ser humano es sinónimo de debilidad, y por lo tanto, su creación los rechazaría. “Perfecto, así vamos bien”, pensó Laureano.</p>
<p style="text-align: justify;">Poder. Como en cualquier espectáculo deportivo o teatral, la gente espera ver grandilocuencia en todo lo que paga. Su dios tenía que superar ampliamente a los otros, incluso en cosas en que los demás ni siquiera podrían ofrecer. La exclusividad de milagros atraería la atención pública y de los medios, lo que sería más que beneficioso. Por otra parte, estaban los factores de poder político o sindical, que eventualmente colaboraría con la causa, sobre todo en época de elecciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Difusión. Quizá, el obstáculo más difícil de sortear, según su vasta experiencia en negocios fraudulentos. Las sectas sólo se conocían en pequeños grupos aislados, generalmente de personas en una buena posición económica. Lo revolucionario de su idea sería construir un dogma que llegue a todos los sectores de la sociedad, sin importar raza ni situación social.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, la cuestión más importante de todas: la teoría. Sus conocimientos religiosos distaban de ser abundantes, por lo que ni siquiera podía establecer un paralelismo con otras creencias. Su dios tenía que enseñar sobre cosas cotidianas, normales, problemas en la vida rutinaria de la gente ordinaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Laureano regresó a su casa excitado y divertido, cual púber recién iniciado. Vito lo recibió con frialdad, y ni siquiera le preguntó qué era lo que había estado haciendo. Era muy común ver a Laureano sentado en cualquier bar de la ciudad un jueves por la mañana, así que prefirió no preguntar. Mientras tanto, el iluminado anotó los puntos en los que había pensado en un papel, como si fuera a hacer las compras en el mercado.</p>
<p style="text-align: justify;">-Laureano, ya me voy a trabajar. Acordate de preparar algo a la noche para comer, ya que estoy cansado de comer hamburguesas del trabajo –dijo Vito con una voz apagada y seca.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, un haz de luz inundó el cerebro de Laureano por un instante, como sucedía con los personajes de historieta. Quizá era una señal divina, algo en lo que no había pensado antes.</p>
<p style="text-align: justify;">-Vito, ¿me podrías hacer un favor?</p>
<p style="text-align: justify;">-Depende&#8230; no te puedo prestar más dinero.</p>
<p style="text-align: justify;">-No, es sobre tu trabajo&#8230; ¿Te molestaría darle panfletos sobre mi religión a tus clientes?</p>
<p style="text-align: justify;">Vito miró incrédulo a su amigo, y por alguna razón, parecía desanimado.</p>
<p style="text-align: justify;">-Por lo que veo no desististe de tu idea, y eso ya es un avance conociendo tu historial –dijo irónicamente</p>
<p style="text-align: justify;">-Es en serio, Vito. Necesito tu ayuda para hacer las cosas bien. Esta vez estoy ideando un plan que no puede fallar. Siempre te dije que nosotros no estábamos para vivir entre la mugre&#8230; creo que es momento de avanzar a un siguiente nivel.</p>
<p style="text-align: justify;">-Está bien, Laureano. Te creo&#8230; otra vez. Pensá bien lo que vas a escribir, y veo lo que puedo hacer –dijo Vito en un resoplido.</p>
<p style="text-align: justify;">Laureano festejó para sí, ya que una de las principales trabas había sido vencida. No existía un lugar más masivo que un local de comidas rápidas. Gente de todas las edades y sectores económicos se agolpaban en las mesas coloridas para masticar su comida de goma, al mismo tiempo que se entretenían mirando el techo o tentándose con nuevas promociones. Su plan era sencillo: redactaría una buena introducción a su teoría, la haría imprimir en algún taller barato, y luego las repartiría en las bandejas del negocio, las mismas que generalmente estaban adornadas de frases infantiles y dibujos incoherentes. Nadie podía negarse a leer algo mientras comía su hamburguesa. Son momentos en la vida de las personas donde lo más importante es encontrar algo para matar el tiempo. Lo mismo le sucedía cuando se sentaba en el inodoro y tenía que leer cualquier etiqueta de desodorante que tuviera a mano. Cayó en la cuenta que manipular es una tarea de por demás sencilla.</p>
<p style="text-align: justify;">Al mediodía, mientras disfrutaba de su soledad en la casa, Laureano se propuso redactar las palabras de su dios, el mismo que supuestamente le daba las órdenes que tenía que hacer cumplir en los clientes. Descubrió que entre tantos planes se le había entrepapelado el nombre de la secta, algo más que importante, ya que determinaba como sería recordado en la posteridad. Pensó en Borghianos, la denominación perfecta para que no cupieran dudas sobre quién fue su fundador. Además, el nombre tenía buena fonética, y le endulzaba los oídos cada vez que la pronunciaba. Borghianos&#8230; Borghianos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Laureano se preparó un café bien negro y se sentó a escribir el dogma de su creencia, el escrito que determinaría las reglas y las convicciones de su religión. Sabía que debía utilizar todos sus recursos mentales al máximo, ya que la tarea más difícil que puede tener un hombre es la de mentir con sentido. Sin embargo, apenas comenzó a redactar las primeras líneas, se desvaneció. Su cuerpo inerte cayó sobre las hojas blancas y las desparramó por la mesa y el suelo, causando un verdadero estropicio.</p>
<p style="text-align: justify;">Cinco horas después, Vito abandonaba su trabajo monótono y se dirigía a su casa. Estaba muy asustado por lo que se podía encontrar, ya que le preocupaba bastante la salud mental de Laureano. Durante todos los años en los que había vivido con él, era la primera vez que se mantenía tan firme con una idea, y no le gustaba en absoluto. Vito sabía que quería a su amigo, pero en el fondo lo consideraba un vago, ni más ni menos. Pero las cosas siempre fueron así, y no veía por qué deberían cambiar tan repentinamente. Toda la cuestión de la secta lo asustaba y lo llenaba de dudas. Presentía que terminarían sus días en la cárcel, y eso era lo más leve que les podía pasar. Sin embargo, su propia conciencia le recordaba que siempre había sido un cobarde, y eso era algo que tampoco podía cambiar. Quizá Laureano sabía lo que hacía esta vez. Había estado equivocado toda su vida, así que por decantación, en alguna oportunidad tendría que acertar.</p>
<p style="text-align: justify;">Vito pudo reconocer a Laureano parado en la vereda, esperándolo en la puerta de la casa. Su sonrisa destacaba en el atardecer gris, y no cabía duda que estaba muy feliz. Cuando lo vio llegar, corrió a su presencia como una mascota ansiosa, tanto que Vito sintió vergüenza.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sucedió un milagro. Te dije que esto era algo especial.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin decir más, Laureano condujo a su amigo al interior de su hogar, donde todo estaba revuelto y desordenado, como si hubiera acontecido un robo. Vito observó hojas blancas escritas por todos lados, esparcidas como si hubieran caído de un árbol en otoño. Levantó una del suelo y la leyó, solamente por curiosidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="text-decoration: underline;">« </span></em><em><span style="text-decoration: underline;">Art. XXVII : Sobre el comportamiento Borghiano en sociedad</span> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>El saber Borghiano supera cualquier oferta vana que pueda ofrecer el mundo, oh querido hijo, cuando te habla desde su máscara de envidia y mentira. Es menester obedecer a mi Elegido en cualquier empresa que inicia, o en el más insignificante lapso de razón. Las personas que deambulan por la calle merecen nuestra más sincera lástima, y el buen Borghiano jamás escatimará en sentimientos de superioridad. El saber, y sobre todo el que proviene de la vanidad, es agradable a mis ojos, y premiaré con una bonificación especial a quien se destaque. Jamás escuchen, hijos míos, a quienes pretenden destruir nuestra utopía, y los invito a que los destruyan. La venganza es el sentimiento que nos limpia de toda duda, y si viene acompañada de ira es aún más placentera. Cualquier forma que los débiles llaman compasión, será aborrecida ante mis ojos. La superación personal es ante todo, y no aceptaré a nadie que no piense en si mismo por encima de las demás cosas. Una vez lograda esta meta, a la que llamaremos Estado de Lucidez Cósmica (puesto que el cosmos es nuestro propio deseo) recién alcanzarían el nivel para relacionarse con El Elegido, a quién Yo le di el poder para que me administre los asuntos en la Tierra. Por supuesto que hay uno solo, y no existirá ninguno más, ya que no hallé hombre en la Tierra con las capacidades suficientes para entender la complejidad de mi verdad. Es deber del Elegido conocer en carne a las esposas, novias, hermanas, e hijas de quienes se acerquen a la verdad.» </em></p>
<p style="text-align: justify;">-¿Qué es esto? –preguntó Vito indignado.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Te gusta? Es sólo una parte de mi credo, el mismo que escribí en estado de trance. Te dije que esto no era algo común, Vito, y ya tuve mi primer contacto con Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿De qué me estás hablando, Laureano? No existe ningún Dios más que la fantasía que creaste, un personaje nefasto que tiene a la ambición y al egoísmo como base de su prédica.</p>
<p style="text-align: justify;">-Es que no estás escuchando, Vito. Estaba sentado, tratando de escribir algo para promocionar el grupo, cuando de repente perdí el conocimiento. Cuando me desperté, ya estaba todo bien redactado, ¿entendés? no son mis palabras las que adornan esas hojas, amigo. El Dios verdadero me usa como canal para transmitir sus Buenas Nuevas, las que les quiere enseñar a la especie humana. Empiezo a creer que todo lo que se me ocurrió cuando vi esa noticia en la televisión, nunca fue casualidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Vito se sentó en la cocina y se llevó las manos a la cabeza. Estaba seguro que todo estaba fuera de control, y no había vuelta atrás. Se dijo que intentaría al menos que toda esa locura llegara a buen puerto. Después de todo, era preferible a la desconcertante idea de seguir viviendo como hasta ese momento, inmersos en fracaso. El italiano volvió a acercarse a su amigo, que seguía de pie en el living junto a sus escritos, releyéndolos entusiasmado.</p>
<p style="text-align: justify;">-Laureano, creo que todo esto va a resultar una farsa, igual que todas las anteriores en tu vida. Sin embargo, es lo más sorprendente que hiciste desde que te conozco, y creo que sería injusto no darte una oportunidad. Laureano abrazó a su amigo espontáneamente, y por un instante, todo fue casi perfecto.</p>
<p style="text-align: justify;">-Vito, agradezco tu apoyo y tu solidaridad. Sobre todo con la gran contribución a la obra.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿De qué me estás hablando?</p>
<p style="text-align: justify;">-Gasté parte de tus ahorros para pagar la impresión de los tratados que servirán como publicidad de mi obra.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Cómo pudiste? –dijo Vito enfadado- tenía esos ahorros escondidos en un lugar seguro, es imposible que los hayas descubierto.</p>
<p style="text-align: justify;">-Ocultar dinero entre tu ropa interior no es algo muy sofisticado, amigo.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Estuviste husmeando mi ropa interior?</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="text-decoration: underline;">Grupo de Sabiduría Borghiana: </span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="text-decoration: underline;">una gota de perfume en un pantano apestoso</span> </em><em></em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Soy el Gran Ser, el dios más grande y poderoso de todos. Me dirijo a usted, estimado consumidor de comida rápida, para adoctrinarlo en mi dogma de sabiduría pura, aún no contaminada por las banalidades de este mundo injusto. No pretendo que usted me venere ni que me construya templos, ni mucho menos comercie con mi nombre sin la licencia adecuada. Como verá, me rebajo a hablarle de esta forma para que me entienda bien. El movimiento Borghiano no tiene ningún adepto, por la sencilla razón de que los considero inútiles. El resto de los dioses se dicen muy fuertes y esas cosas&#8230; pero dependen de miles de millones de personas que los ayuden con su visión. Si son tan omnipotentes, ¿para qué necesitan personas arrodilladas? Yo, el Gran Ser, no requiero de ayuda humana para demostrar mi poder. Este mensaje, humilde mortal, es una invitación para que colabore con mi Elegido, la persona que puse por sobre el resto para que controle mi obra en la Tierra. Si usted se contacta con él, le sabrá decir cómo lo puede ayudar a que otros conozcan la palabra. Insisto, no es para mí la ayuda, es para él. Mi manto de proveeduría sobre el planeta está garantizado. Recuerde que lo puedo ayudar en todo, y que cualquier tipo de problema ya está resuelto antes de empezar. Velo por la seguridad de usted y su familia, absolutamente gratis. Por si fuera poco, aquellos dispuestos a entregar todo y acompañar al Elegido, tendrán descuentos especiales en productos de moda. </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Comunicación terminada. </em></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Vito leía el mensaje una y otra vez, todavía sin poder creer lo que sus ojos le transmitían. Si era cierto que un espíritu había poseído a Laureano, debería ser un pésimo narrador, porque el panfleto Borghiano era tan absurdo como desopilante. Dudaba si poner la hoja en las bandejas de los clientes, más que nada por la vergüenza ajena que le producían. Aún así, recordó que la mayoría de sus ahorros habían ido a parar a esas palabras carentes de sentido, por lo que respiró hondo y las repartió en todo el lugar. Se consoló pensando que tanto circo no podía hacerle mal a nadie.</p>
<p style="text-align: justify;">Pasaron las horas y el local de hamburguesas se llenó de gente, algo que ocurría todos los viernes. Al principio nadie advertía la hoja escrita bajo su comida, pero a medida que algunos la fueron descubriendo, pronto todos los clientes se copiaron unos a otros, y terminaron leyendo el manifiesto Borghiano. Vito notó que la gran mayoría sonreía y arrojaba la hoja a la basura, otros la usaban como baberos de sus bebés, o para limpiarse el aceite que dejaban en los dedos las papas fritas. Sin embargo, observó a unos pocos que anotaban el teléfono y la dirección que figuraban en la esquina inferior derecha del comunicado. Se preguntó qué clase de demente podía creer algo así.</p>
<p style="text-align: justify;">Al volver a su casa, Vito encontró a Laureano vestido con una túnica blanca, igual que la representación de Jesús, y también notó que no se había afeitado.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿De qué te disfrazaste? –preguntó Vito en tono burlón.</p>
<p style="text-align: justify;">-El Elegido del Gran Ser debe verse como tal, y hacer uso de la jerarquía que mi Dios me dio. Por cierto, varias personas se acercaron esta tarde. Almas sedientas de conocer la verdad.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Y qué pasó con ellos?</p>
<p style="text-align: justify;">-Sólo les di una pequeña lista de las cosas que nuestro Gran Señor necesita en la Tierra. Por supuesto que también les aclaré que su bondad no significaría nada para el Gran Ser, pero no me creyeron. La gente es propensa a confiar en el soborno, y pensaron que si me ofrendaban cosas muy valiosas para ellos, serían más recompensados que el resto.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Qué recibiste? –preguntó Vito, todavía sin poder creer lo que escuchaba.</p>
<p style="text-align: justify;">-Una donación de dinero, un auto, y hasta vino un hombre a ofrendarme la desfloración de su hija.</p>
<p style="text-align: justify;">-La gente está mucho peor de lo que pensaba –dijo Vito llevándose las manos a la cabeza.</p>
<p style="text-align: justify;">Los meses pasaron y la secta de Laureano creció significativamente. Al parecer, las personas encontraban muy placentero el hecho de pertenecer a una religión que no exigía congregarse en ningún lado, ni realizar rituales, ni mucho menos escuchar sermones molestos. A diario, cientos de seguidores se acercaban para ver al Elegido, que aceptaba de mala gana los regalos y sacrificios de las personas, que incluso sabiendo que su esfuerzo era en vano, igual se iban satisfechas.</p>
<p style="text-align: justify;">La relación entre Vito y Laureano cambió mucho desde que éste último se mudó a una mansión donada por un fervoroso creyente Borghiano. Día y noche la gente rodeaba a Laureano para que les contara sobre el Gran Ser, y los maravillosos planes que tenía para el planeta Tierra. Vito, por su parte, seguía teniendo la misma casa y el trabajo de siempre. Pensaba que de alguna manera todo estaba en su lugar adecuado, ya que Laureano tenía la vida ostentosa que siempre soñó, y él había conseguido la tranquilidad y la estabilidad que añoraba desde que su amigo se mudó a vivir con él. Sin embargo, una noche en donde nada escapaba de la quietud imperante, Vito estuvo cerca de morir.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo primero que escuchó fue el ruido de vidrios rotos, lo que hizo que se levantara de la cama, aterrorizado. Antes que pueda huir de la habitación, un grupo de hombres encapuchados entraron al lugar y lo aprisionaron de manera tal que le costaba respirar. Uno de los agresores aplastó la cabeza de Vito contra el colchón de la cama, lo que redujo su cara a una mera arruga de piel. No alcanzaba a escuchar lo que los intrusos decían, pero supuso que no era nada bueno para su salud. De pronto los hombres lo levantaron de la cama y lo llevaron hasta el living de la casa, donde un sujeto de pelo largo y camisa negra lo esperaba fumando un habano. Le sorprendió ver que no llevaba capucha, por lo que podía deducir que era muy estúpido, o creía estar por encima de la ley. Pronto descubrió con tristeza que se trataba de la segunda opción.</p>
<p style="text-align: justify;">-No tengo mucho tiempo en presentarme –dijo el hombre de pelo largo- aunque seguro me tenés que conocer. Soy el líder de Los Iniciados, el grupo religioso que lidera la Zona Este de la ciudad, un lugar que tu amigo Laureano Borghi está empecinado en controlar.</p>
<p style="text-align: justify;">-Yo no sé nada, hace mucho que no hablo con él. Tienen que ir a la mansión que se encuentra en&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Los matones Iniciados no lo dejaron terminar la oración, y lo golpearon brutalmente en la cara y en el estómago, produciéndole espasmos. Vito no terminaba de entender bien lo que estaba ocurriendo, y tampoco sabía cuando terminaría.</p>
<p style="text-align: justify;">-Te agradecería que le dijeras a tu amigo que desaparezca de nuestra ciudad, y si puede, que elimine a su ridículo dios del medio.</p>
<p style="text-align: justify;">Vito quiso responderle, y decirle que si fuera por él, todos podrían desaparecer juntos, pero el dolor era demasiado como para poder articular palabra alguna. De pronto la invasión se marchó, tan silenciosamente como había empezado. El italiano cayó al suelo y trató de aliviar los dolores de alguna manera. Sin embargo, no existía alivio alguno para el dolor de espíritu, que era el que más le afectaba. Sabía desde un principio que toda la locura de la secta terminaría mal, y también estaba seguro que él pagaría por todo, como siempre había sucedido.</p>
<p style="text-align: justify;">Al día siguiente, Vito se dirigió muy temprano a la mansión de los Borghianos para hablar con Laureano y aclarar todo de una buena vez. Mientras caminaba, se dio cuenta que había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo vio. Se preguntó si había cambiado en algo, aunque por el estilo de vida que llevaba, era un hecho que había cambiado en todo.</p>
<p style="text-align: justify;">En la entrada de la casa, dos guardaespaldas paramilitares lo recibieron con poco entusiasmo, y le comunicaron que las visitas por ese mes estaban suspendidas. El Elegido tenía que descansar de la ardua tarea de representar a un dios, y le pedía a los fieles que volvieran en otra oportunidad. Vito trató de explicarle a los guardias que él había sido un amigo íntimo del Elegido cuando era un hombre común, pero no hicieron caso. Cuando pensaba que tendría que volverse, Vito escuchó una voz familiar.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Déjenlo pasar!, es agradable a mis ojos –dijo Laureano, que paseaba por el parque de la mansión acompañado por dos jovencitas y un perro.</p>
<p style="text-align: justify;">Vito se alegró de su suerte, aunque luego se cuestionó la autenticidad de sus sentimientos. Cuando estuvo frente a frente con su amigo, no pudo reconocerlo.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Vito! ¡Cuánto tiempo ha pasado!</p>
<p style="text-align: justify;">-Laureano, vine a verte porque&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Elegido, por favor –interrumpió el dueño de la mansión.</p>
<p style="text-align: justify;">-Elegido, lo vine a molestar porque anoche un grupo de delincuentes entraron a mi casa, su antigua casa, me golpearon, y me obligaron a decirle que se aleje de las ciudades del Este.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Los iniciados, no? Malditos incrédulos blasfemos&#8230; el Gran Ser los fulminará con su poder.</p>
<p style="text-align: justify;">-Como sea, Laureano&#8230;perdón&#8230; Elegido, me amenazaron de muerte. Y le ruego que me ayude.</p>
<p style="text-align: justify;">Vito se sentía de por demás ridículo, pero no le quedaba otra opción. Tenía que seguirle el juego absurdo a Laureano o correría peligro su vida. El nivel de abstracción en la vida de su amigo era tal que ya había olvidado que todo en lo que él creía era un simple producto de su imaginación.</p>
<p style="text-align: justify;">-Vito, mañana vas a tener el honor de acompañarme en una marcha por el centro de la ciudad, donde le demostraremos al mundo el poder y la unión de los Borghianos. Quiero que veas el poder de nuestro padre Gran Ser, y verás que no debes temer.</p>
<p style="text-align: justify;">-No sé si pueda –comenzó a decir Vito, pero la expresión en la cara de los guardaespaldas le hizo cambiar de opinión en un segundo. No soportaría dos golpizas seguidas.</p>
<p style="text-align: justify;">La calle principal estaba disfrazada como para un baile de disfraces, aunque Vito dedujo que era prácticamente lo mismo que estaba viendo. Miles de personas caminaban tras una carroza decorada donde viajaba El Elegido, acompañado por Vito y sus inefables empleados de seguridad. La multitud provenía de los más amplios sectores sociales, y parecía estar dispuesta a obedecer a su líder en cualquier cosa que les pidiera. Era como una multitudinaria clase de aeróbicos.</p>
<p style="text-align: justify;">En un momento determinado, acercaron varios micrófonos a la boca de Laureano, que comenzó a dar un discurso.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡El Gran Ser los saluda de mi parte! ¡tengo el agrado de presentar a un gran servidor que en esta tarde nos va a iluminar con su presencia! ¡saluden al nuevo Elegido!</p>
<p style="text-align: justify;">Vito trataba de deducir de quién hablaba, pero no veía a nadie más en la carroza. Cuando se dio cuenta que se refería a él, las emociones lo paralizaron.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡El Gran Ser me acaba de comunicar que tomará mi cuerpo indefinidamente, por lo que pasaré a ser Él mismo! ¡Saluden entonces al nuevo Elegido que los guiará de aquí en adelante!</p>
<p style="text-align: justify;">La multitud enardecía gritaba y festejaba los anuncios. Laureano se acercó a Vito y lo abrazó, como aquel día remoto en donde el proyecto era todavía un sueño. El italiano alcanzó a oír unas palabras en su oído.</p>
<p style="text-align: justify;">-Vito, vas a ser muy importante en la misión. Si los Iniciados quieren guerra, la tendrán. Necesitamos un mártir para justificarla, eso es todo. Lo lamento, amigo, lo lamento&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Vito comprendió lo que estaba a punto de suceder, y se le nubló la vista. Resignado, como un roedor en la trampa, le respondió.</p>
<p style="text-align: justify;">-Creo que en cierta forma lo podía haber visto venir. Después de todo, nunca me devolviste los ahorros.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, una explosión en el pecho de Vito terminó con la vida del italiano. La gente huyó despavorida, y Laureano bajó el cuerpo agonizante de su antiguo amigo hacia la calle desierta. Allí lo vio expirar, bajo la atenta mirada de los curiosos y el francotirador que había contratado.</p>
<p style="text-align: justify;">Unas horas después se encontraba pronunciando un discurso de furia y venganza, jurando revancha y sangre de Iniciados. Después de todo, como es bien sabido, a la gente le gusta adorar un Dios de Guerra.</p>
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		<title>MARRANADAS</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 12:24:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jugar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos y Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cerdito]]></category>
		<category><![CDATA[cerdo]]></category>
		<category><![CDATA[marranadas]]></category>
		<category><![CDATA[matrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[sonrisa]]></category>

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		<description><![CDATA[Tenía cara de pocos amigos; en lugar del simpático oi oi oi, de todos los cerditos, ella parecía comiendo limón todo el tiempo; tanto así, que sus conocidos la llamaban Anabel (decían que parecía un cruce entre la Anaconda y la Cascabel), de allí sacaron las siglas; y se reían simpáticamente.

Ella, por su parte, prefería [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Tenía cara de pocos amigos; en lugar del simpático <em>oi oi oi</em>, de todos los cerditos, ella parecía comiendo limón todo el tiempo; tanto así, que sus conocidos la llamaban Anabel (decían que parecía un cruce entre la Anaconda y la Cascabel), de allí sacaron las siglas; y se reían simpáticamente.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1098"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Ella, por su parte, prefería el apodo a su nombre real: se llamaba Violant. ¿Cómo se le podría haber ocurrido semejante nombre a sus amos? Le parecía horrible y cruel, esa palabra le sugería cosas muy feas, y le molestaba mucho cuando se referían a ella como «la Violant», tú entiendes, ¿no?</p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, el caso es que un día llegó a la cochera un cochinillo muy simpático y ligón; al verla quedó hipnotizado, lo contrario a los demás cerdos, que la veían muy gorda y antipática. Este decía:</p>
<p style="text-align: justify;">-Prefiero comer carne, que ruñir hueso.</p>
<p style="text-align: justify;">Sus amigos se reían mucho con sus frases cómicas; eso también lo ayudaba a sobrevivir, los amos lo veían tan majo… y tan buen semental, que sería un desperdicio mandarlo al matadero.</p>
<p style="text-align: justify;">Parecía obsesionado en conquistarla, aunque en su empeño perdiera todo su tocino; e hizo apuestas con todos los cerdos de que cumpliría su cometido.</p>
<p style="text-align: justify;">Era imposible, le decían todos, nadie había podido nunca cruzar con ella siquiera dos palabras, desde el trágico día en el que sus padres salieron para una cena y no volvieron; bueno, igual le pasó al gallito colorado, su madre se fue a un asado y no regresó nunca.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Se habían marchado de casa sin avisar? ¿La habrían abandonado por que no la amaban?, se preguntaba Violant todos los días.</p>
<p style="text-align: justify;">El cerdito nuevo, a quien llamaban Risa loca, y de quien nadie supo nunca su verdadero nombre, tenía una cualidad muy especial, que le garantizaba el éxito con las chicas: «su buen humor» era capaz hasta de animar un entierro, o una barbacoa hablando en el idioma de los cerdos.</p>
<p style="text-align: justify;">Al verla pasar por las mañanas, le decía cosas, que las personas normales no entenderían, pero los cerdos sí.</p>
<p style="text-align: justify;">El primer piropo fue:</p>
<p style="text-align: justify;">-Sonríe, princesa, que más serias las he visto en el matadero.</p>
<p style="text-align: justify;">A ella, por supuesto, no le pareció nada simpático ese comentario, y lo miró muy feo; él le contestó:</p>
<p style="text-align: justify;">-Si tu mirada matara, me volvería suicida.</p>
<p style="text-align: justify;">Al día siguiente, le dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">-Si como caminas cocinas, me como hasta las sobras.</p>
<p style="text-align: justify;">Y este cerdo se ponía peor cada día, en su empeño por hacerla sonreír…</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Muchachos!, ahí va mi futura ex esposa &#8211; decía sonriente el cerdito…</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Oye preciosa, te doy garantía!, me usas tres meses, y si no te sirvo me tiras.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta vez, sí logró sacarle una gran sonrisa, parece que la cosa no iba tan mal.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta sonrisa duró todo el día; ya había olvidado lo que era sonreír, y se sentía tan bien, al saber que había alguien que todos los días pensara en ella y buscara un motivo para hacerla sonreír. Nunca nadie la había tratado así.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese instante, empezó a imaginarse un mundo maravilloso y perfecto, para ella y su tierno amado; despertar juntos cada mañana, cocinar para él; y un mundo de fantasías que había visto en la televisión de sus amos; todo sería perfecto…</p>
<p style="text-align: justify;">Doña Chisme Fresco, una preciosa y solterona gallinita de corral, vivía escandalizada, escuchando lo piropos del cerdito…</p>
<p style="text-align: justify;">No me pregunten por qué le decían Chisme Fresco, todo el mundo conoce a alguien así; en todos lo corrales, cocheras, familias o vecindarios existen, y son muy populares.</p>
<p style="text-align: justify;">El caso es que, en cierta ocasión, se le encresparon las plumas del rabo hasta el pico, y no paraba de cacarear, correr, y alborotar el gallinero; doña Chisme Fresco vio a la cerdita Violant haciéndose una mascarilla corporal de fango, y poniéndose sobre sus ojos dos rodajas de pepino…</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Será posible? -cacareaba la gallinita.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Esta ya ha caído, se ha enamorado del cerdo ese!…</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo alguien puede enamorarse de esas marranadas? No lo podía creer.</p>
<p style="text-align: justify;">Las vecinas corrían en fila para ver a la cerdita, y la gallinita, sonriendo, les decía a una por una:</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Va donde la Violant? Algunos no entendían el chiste.</p>
<p style="text-align: justify;">Las gallinas le preguntaban: «¿Qué le has visto a ese cerdo? No sabe cantar, ni trabajar y se la pasa durmiendo, tomando el sol y comiendo todo el día; además usa unas palabras…»</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Es el único que me despierta cada día una sonrisa, yo no sabía sonreír! -contestaba la cerdita.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Cómo alguien puede conformarse con tan poco? -murmuraba la gallina.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Y tú que sabes de amor, si eres una solterona empedernida? -agregó la cabra, la chica más loca; ella la entendía muy bien:</p>
<p style="text-align: justify;">-A mí me pasa igual, me atraen los chicos opuestos, lo malo es que la cabra siempre vuelve al monte; y si este cerdo siempre ha sido tan ligón, abre muy bien los ojos, amiga.</p>
<p style="text-align: justify;">La terca cerdita había dado un vuelco total, mantenía una sonrisa de oreja a oreja todo el tiempo; estaba totalmente segura de que él era el cerdo de sus sueños; y pensaba ella que con su amor lo haría cambiar…</p>
<p style="text-align: justify;">Nunca habían hablado, pero no hacía falta, ya de eso se encargaban las miradas…</p>
<p style="text-align: justify;">Doña Chisme fresco agilizó la boda, no fuera que esta inexperta metiera las patas, y fuera una madre soltera más, en la lista de este cochino.</p>
<p style="text-align: justify;">La cochera se vistió de fiesta, y el burro y la gallina fueron los padrinos de la boda, y como buenos padrinos les darían un último consejo:</p>
<p style="text-align: justify;">El burro le dijo al cerdo: «trabaja mucho, si realmente quieres formar una familia.»</p>
<p style="text-align: justify;">La gallina se burló del burro: «¿ y lo dices tú, que trabajas todo el día, todos los días, y nunca tienes ni un peso?»</p>
<p style="text-align: justify;">No, eso no sirve de nada, estudien la forma de no matarse, porque los matrimonios de hoy día no duran ni eso, ni un día.</p>
<p style="text-align: justify;">Y la novia, al escuchar esto, decía: «no sean de mal agüero, que nuestro amor sí va a durar toda la vida.»</p>
<p style="text-align: justify;">Besito va, besito viene, esta boda era todo alegría…</p>
<p style="text-align: justify;">Ella había idealizado en su mente a un cerdo perfecto y maravilloso, halagador, detallista, cariñoso, limpio y honrado; incapaz de mentir, y todo un caballero a la hora de tratar a una dama…</p>
<p style="text-align: justify;">Él, por su parte, había hecho lo mismo: su esposa era la cerda más fiel, y la mejor ama de casa que había visto jamás; y pensó, también, que él no tendría la suerte de la que se quejaban muchos de sus amigos: que si la rutina, la cantaleta, etc., etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Los enamorados no veían la hora de que los invitados se cansaran y se fueran a sus corrales, para al fin estar a solas…</p>
<p style="text-align: justify;">Pasaban las horas y las horas, y se veían tan animados, los invitados, que los minutos se hicieron eternos.</p>
<p style="text-align: justify;">Por fin, a la madrugada, empezaron a desfilar los invitados, y el cerdito ya se imaginaba la feliz noche de bodas…</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras, Vilolant no veía las horas de irse a dormir, estaba tan cansada: la boda, los preparativos, los nervios, no tenía cabeza para nada que no fuera descansar.</p>
<p style="text-align: justify;">-Al fin solos -dijo el cerdo, se miraron a los ojos, se tomaron de las manos… y se fueron a dormir, porque la cerdita tenía que madrugar.</p>
<p style="text-align: justify;">«Bueno, será otro día», pensó resignadamente el cerdo.</p>
<p style="text-align: justify;">Entrelazaron sus brazos y, un segundo después, el cerdo empezó a roncar, peor que una tracto Mula. Vaya contrariedad. La pobre Violant se levantó muy ojerosa y de mal aspecto. «Vaya faenada, estos la habrán pasado muy bien», pensó la gallinita.</p>
<p style="text-align: justify;">El cerdito, por su parte, no quería salir de la cama, ya se imaginaba a todos sus amigos, preguntándole cosas sobre su noche de bodas, y l écon su fama de semental, daría mucho que hablar… así que decidió quedarse en casa todo el día, y evitar habladurías.</p>
<p style="text-align: justify;">Por primera vez en sus muchos años de vida, la cerdita no rendía en el trabajo, y se la pasó cabeceando de sueño: ¡de razón en las empresas acostumbran dar tres días de descanso a los recién casados, pensó ella! Claro, menos en la cochera.</p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, ahora debería salir de prisa para hacer de comer a su marido, y atender los deberes de la casa; y ella con ese sueño…</p>
<p style="text-align: justify;">Pero estaba tan enamorada, que salió del trabajo corriendo.</p>
<p style="text-align: justify;">Llegó a casa, y encontró a su marido, aún con la pijama; le gustaba más cuando lo veía perfumadito, esperándola en la esquina para echarle algún piropo.</p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, era su primer día de casados, así que la faena podía esperar…</p>
<p style="text-align: justify;">Se recostó a su lado, y tuvo la mejor siesta de toda su vida…</p>
<p style="text-align: justify;">Definitivamente, el matrimonio se nutria de esos pequeños momentos; no todo en la vida era sexo; por fin el cerdito podía ser autentico y vivir relajadamente, sin necesidad de impresionar ni seducir a nadie.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego de la deliciosa siesta, despertó el cerdo muerto de hambre. Y de un pezuñazo tiró a la pobre Violant de la cama, le chilló que tenía hambre, y ella rápidamente se dispuso a hacerle un gran banquete: «era su culpa», si le hubiera dejado la comida hecha antes de irse a trabajar, y hubiera hechos los deberes de casa, él sin duda no se habría enojado, pensaba ella…</p>
<p style="text-align: justify;">Luego de comer, ella no sabía qué hacer para quitarle su enojo, y se disculpó prometiéndole que no volvería a suceder…</p>
<p style="text-align: justify;">Él la agarró fuertemente con sus pezuñas, y la obligó a cumplir con sus deberes conyugales; y así, el romántico momento que ella tanto había soñado, se convirtió en la cosa más asquerosa de toda su vida… Pero también era culpa suya: «si no se hubiera quedado dormida la noche de bodas, esto sin duda no habría pasado».</p>
<p style="text-align: justify;">Con ayuda del cerdo, hizo una gran lista de deberes de la esposa, para evitar molestarlo nuevamente…</p>
<p style="text-align: justify;">Aún así, el carácter del cerdo era insoportable; Violant ya no sabía qué hacer para agradarle, y sentía que era su culpa que su príncipe se hubiera convertido en cerdo; e inventaba estrategias para convertir el cerdo en príncipe, pero nada funcionaba.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo mejor, si le daba un hijo, esto lo cambiaría, y volvería a tener motivos para piropearla y conquistarla, como cuando eran novios…</p>
<p style="text-align: justify;">Ilusionada con la idea, hizo todos los preparativos para tener un hijo, y se lleno de ilusión: ella no quería aceptar que un cerdo siempre será un cerdo, y continuaba luchando por salvar su hogar.</p>
<p style="text-align: justify;">La vida transcurría plácidamente, con sus más y sus menos.</p>
<p style="text-align: justify;">Había días muy duros, sobre todo aquellos, en los que las fantasías distanciaban mucho de la realidad; y muchas veces intentaron dejarlo; pero justo esas cosas que más les molestaba mutuamente, eran las que más se echaban en falta, cuando no estaban juntos.</p>
<p style="text-align: justify;">Obviamente, el camino del amor, tiene rosas, y tiene espinas.</p>
<p style="text-align: justify;">Y lo sorprendente no es que las rosas tengan espinas; si no que de las espinas salgan algunas rosas…</p>
<p style="text-align: justify;">Meses después, los recién casados esperaban sus primeros críos, espera que duró tres meses, tres semanas y tres días; la joven primeriza contaba las horas, los minutos y los días, era lo único que le daba un motivo para vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Tuvieron ocho preciosos cerditos, que se peleaban por la deliciosa leche de su madre; Risa loca estaba feliz, aunque no era la primera vez que era padre; sí era la primera vez que se le permitía participar de la crianza y cuidado de sus cochinillos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora sí se sentía realizado.</p>
<p style="text-align: justify;">La ilusión del nacimiento tampoco duró mucho tiempo, este cerdo la obligaba a atender a los críos, y sobre todo a no descuidarlo a él, que al fin y al cabo era el macho de la casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Ella soportaba resignadamente todo su sufrimiento, pero eso sí, nunca permitiría que le hiciera daño a sus pequeñitos.</p>
<p style="text-align: justify;">Violant nunca pidió ayuda, ni habló con sus amigas de los problemas de casa, pero todo mundo lo veía en su rostro apagado y moreteado.</p>
<p style="text-align: justify;">«Me caí por as escaleras, me tropecé con una puerta etc. etc.,» decía ella.</p>
<p style="text-align: justify;">Afortunadamente, la cerdita no estaba no estaba sola, ahora tenía a sus hijos, que le subían la moral, ya que su marido, no se resignaba a ser de un solo hogar, y montó sucursal en la cochera vecina, ahora pasaba más tiempo allí que con su esposa; en cierta forma era un alivio para ella.</p>
<p style="text-align: justify;">En una revisión veterinaria, el médico le notó varias contusiones, y sin dudar la aisló del cerdo, y la llevó a un sitio donde estarían protegidos ella y sus hijos. Pasaron varios meses antes de que el cerdo los localizara, meses que ella disfrutó muy tranquila y feliz… hasta que un día este la buscó, le pidió perdón, y le prometió que nunca por nada del mundo volvería a maltratarla, le juró por sus hijos que había cambiado…</p>
<p style="text-align: justify;">Ella lo vio tan sincero que le creyó, y volvió con él a casa; y no pregunten más porque me cansé de decirle: «un cerdo siempre es un cerdo, y no lo transformarás en príncipe, por mucho que lo intentes», pero ella no me lo creyó. Dentro de su memoria estaba el recuerdo de sus padres, quienes tenía un matrimonio ejemplar; los buenos modales de su padre le hacían soñar que si se lo proponía, Risa Loca podría ser igual…</p>
<p style="text-align: justify;">El arrepentimiento del cerdito era sincero; pero él no sabía como ser jefe de hogar; él nunca había tenido uno. Lo separaron de su madre al nacer; venía de familia de sementales, y lo habían criado como tal.</p>
<p style="text-align: justify;">Los meses sin su esposa e hijos, fueron muy tristes y dolorosos; pasaba horas y horas mirando a las demás familias de animales, y soñaba tener una igual. Se le encharcaban los ojos al ver al señor pato con su esposa y sus patitos, el gallo con su gallina y polluelos, los gatos, los perros, etc. Todos tenían una familia, y él había destruido la suya.</p>
<p style="text-align: justify;">Deseaba recuperar su hogar, pero no sabía cómo; había abogados gratuitos, veterinarios gratuitos; pero no encontraba por ningún sitio consejeros matrimoniales.</p>
<p style="text-align: justify;">De pronto, se le ocurrió la idea de hablar con los animales más felices de la granja, para que le contaran el secreto de su éxito en el matrimonio; haría lo que hiciera falta por no perder su hogar.</p>
<p style="text-align: justify;">Visitó primero al pato, quien le contó lo difícil que era sostener una familia, y lo mucho que le había costado cambiar su mal humor.</p>
<p style="text-align: justify;">«Yo crecí sin padres, pues los mató un cazador cuando yo aún estaba en el cascarón, y crecí en un corral; mi esposa tampoco tuvo mejor suerte, así que ninguno de los dos sabíamos llevar un hogar…</p>
<p style="text-align: justify;">Los primeros meses fueron muy difíciles, peleábamos a cada rato..</p>
<p style="text-align: justify;">Pero nos pusimos a imitar todo lo que hacían los cisnes, que eran la mejor familia de toda la granja; no fue fácil, pero valió la pena. Ellos nos contaron lo importante que es el respeto y la consideración.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que como yo no tenía empleo, empecé a hacer las cosas de casa para que Patico no se estresara tanto, le decía todas las cosas bonitas que sentía por ella, y cuando algo no me gustaba, me mordía la lengua y se lo decía con tacto y cariño.</p>
<p style="text-align: justify;">Funcionó, ella hizo lo mismo y véanos ahora; somos realmente felices.»</p>
<p style="text-align: justify;">El cerdo anotó el consejo, y fue ha hablar con doña Gatuela; era una dama muy exigente, pero su marido se veía muy feliz.</p>
<p style="text-align: justify;">Ella le aconsejo aprender a perdonarse: «un matrimonio feliz, es la unión de dos seres que saben perdonarse, no hay nadie perfecto; si yo perdono a mi marido, le enseño a perdonarme a mí cuando me equivoco, que no son pocas veces».</p>
<p style="text-align: justify;">El cerdito anotó también ese consejo y fue donde su padrino de bodas: el señor Burro.</p>
<p style="text-align: justify;">Este solo le dijo: «aprende a escuchar; yo llego muy cansado cada noche, sin embargo dedico unos minutos cada día para escuchar a mi esposa y a mis hijos, aunque no tengo ni dinero ni tiempo de sobra para dedicarles; el escucharlos les hace muy felices».</p>
<p style="text-align: justify;">Anotó también, y los consejos, le parecían demasiado sencillos para augurarle el éxito; pero no lo echó en saco roto, y empezó a practicar desde el primer día; y le leyó la lista a su esposa para que ella también le colaborara… No fue sencillo, pero cada día, muy poco a poco, su relación mejoraba, y ambos aprendieron a perdonarse mutuamente, cuando las cosas iban mal.</p>
<p style="text-align: justify;">No se arregló todo de la noche a la mañana, pero ahora, cuando se sentían muy estresados, se iban al lago pantanoso con sus pequeños, se daban un relajante baño, y aplazaban las discusiones para después…</p>
<p style="text-align: justify;">Y lo que nadie se imaginaba, ni yo, es que el cerdo pudo dejar de ser tan cerdo, y se convirtió en un excelente padre, esposo y amigo; ah, y cambió de empleo, se volvió canguro de todos los cerdos sin padre, y como eran muchos, nunca le faltó trabajo.</p>
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