Cubierta de sangre y todavía recordando el fiasco de la esposa, llegué a casa deseando meterme bajo la ducha (ciertas comidas la dejan a una con ganas de lavarse). Me dirigía hacia mi cuarto de baño, espacioso y de tonos azules, cuando lo vi.
Posts con el Tag ‘vampiros’
-¿Marta?, soy yo, Violeta –sí, delicada como una florecilla, que nadie diga que mi padre no tenía sentido del humor.
-Violeta… ¿sabes qué hora es? –sonó su voz al otro lado del teléfono móvil.
-Sí –comprobé en mi reloj-, las tres de la mañana.
-¿Nunca te he dicho que a las brujas nos gusta que nos dejen dormir?
Solté una risita estúpida. Atontada por su hechizo de seducción no me resultaba difícil parecer una quinceañera. Él me guió al rincón más oscuro, enredó sus dedos en mis cabellos y me besó. Esta vez con lengua.
En fin, yo sabía lo que pretendía. Consideré si permitirle el polvo que tanto les gusta a los de su calaña antes de beber de sus víctimas. En otras circunstancias quizá lo hubiera hecho. El sexo cuando estás mágicamente inducida a creer que él es tu dios suele ser explosivo, sobre todo conmigo. Aunque el encontrarme al vampiro cuya guarida me había pasado todo el día buscando en vano me puso en una actitud puñeteramente cabrona. Y eso que, encontrarlo, en realidad no fue tanta casualidad, pues un chivatazo me había dicho que probablemente estaría allí pero me hubiera gustado bailar y relajarme un rato antes de pasar al trabajo. Así que injustamente molesta por lo inoportuno que había sido, saqué mi daga de la bota y se la clavé en el pecho. Justo donde le dolía. Podía amarle, pero no era tonta.



