Posts con el Tag ‘trabajo’
FOTOS DE LILI, 6ª PARTE
Daniel (6)
De a poco se iba acercando al departamento y una vez más repitió en su mente lo que le iba a decir a Lili. Pero no era suficiente, aún no entendía muy bien lo que estaba pasando. Lo habían despedido, sí, pero sin motivo. Todo había pasado tan rápido que ni siquiera pudo reaccionar a tiempo. Cuando Figueroa se dio cuenta de que había perdido su empleo, ya estaba a cinco cuadras de la empresa. También había ignorado a Natalia cuando la cruzó en la puerta. Simplemente quería llegar a su casa y abrazar a Lili. Pero no iba a ser tan fácil después de lo que había pasado. Él ya no era el hombre que le podía prometer una vida digna, un futuro brillante y un buen caudal económico. Se había quedado sin nada y era el momento de enfrentar la cruda realidad.
Tags: fotos, hablar, Lili, maniquí, penumbra, perdón, rumbo, trabajo
Cubierta de sangre y todavía recordando el fiasco de la esposa, llegué a casa deseando meterme bajo la ducha (ciertas comidas la dejan a una con ganas de lavarse). Me dirigía hacia mi cuarto de baño, espacioso y de tonos azules, cuando lo vi.
-¿Marta?, soy yo, Violeta –sí, delicada como una florecilla, que nadie diga que mi padre no tenía sentido del humor.
-Violeta… ¿sabes qué hora es? –sonó su voz al otro lado del teléfono móvil.
-Sí –comprobé en mi reloj-, las tres de la mañana.
-¿Nunca te he dicho que a las brujas nos gusta que nos dejen dormir?
Comenzaba a estar cansada. Lo cual es lógico tras un agotador día de buscar la guarida del vampiro «malo» en vano. Tendría que haberme ido de caza desde el principio, pero es que no me gusta sentirme como un cebo. En fin. Ya tan sólo quedaba lo fácil: forzar la cerradura, sacar a los niños del sótano o donde quiera que los escondiera y tras nublarles la mente con mis poderes dejarlos en la puerta de una comisaría sin que recordaran qué les había pasado. No es mucho, entiendo que los vampiros prefieran meterlos entre su «corte» de complaciente ganado, pero tampoco es algo que apunte a que existen otros seres en la noche. De hecho, hay bastantes más de los que piensan los humanos. Los vampiros son simplemente los más organizados y, por tanto, los que nos dirigen a todos.
Tags: humanos, licántropos, noche, trabajo, vampiro
Estaba a la mitad del segundo brazo cuando me dio la dirección. No me engaño, sé que regenerará. Pero también sé que le duele. Y que los del Consejo acabarán con él. Saqué mi móvil y marqué el número de mi contacto. Es otro vampiro; pero por lo menos, como miembro del Consejo no provoca baños de sangre innecesarios. En vez de eso mantiene a una civilizada corte de humanos de la cual se alimenta. Encantador, ¿no? Para que luego me llamen a mí demonio.
Solté una risita estúpida. Atontada por su hechizo de seducción no me resultaba difícil parecer una quinceañera. Él me guió al rincón más oscuro, enredó sus dedos en mis cabellos y me besó. Esta vez con lengua.
En fin, yo sabía lo que pretendía. Consideré si permitirle el polvo que tanto les gusta a los de su calaña antes de beber de sus víctimas. En otras circunstancias quizá lo hubiera hecho. El sexo cuando estás mágicamente inducida a creer que él es tu dios suele ser explosivo, sobre todo conmigo. Aunque el encontrarme al vampiro cuya guarida me había pasado todo el día buscando en vano me puso en una actitud puñeteramente cabrona. Y eso que, encontrarlo, en realidad no fue tanta casualidad, pues un chivatazo me había dicho que probablemente estaría allí pero me hubiera gustado bailar y relajarme un rato antes de pasar al trabajo. Así que injustamente molesta por lo inoportuno que había sido, saqué mi daga de la bota y se la clavé en el pecho. Justo donde le dolía. Podía amarle, pero no era tonta.
Habían abierto una discoteca no demasiado lejos de mi casa y me apetecía probarla. Así que me duché intentando alejar los problemas del día de la cabeza, me enfundé mis viejas botas, unos vaqueros y una camiseta de tirantes azul claro y salí de casa. Y como siempre que voy a un garito nuevo, el portero, una especie de armario 4×4 con cara de pocos amigos, se quedó mirando mi DNI con actitud sospechosa.
LA CIUDAD ABANDONADA
Nadie sonríe hoy en la ciudad. La gente se esconde, como si la falta de trabajo fuese una peste que anduviese infectando el aire. Las calles se vacían, dando una sensación de abandono. Y es verdad: todos han huido, han huido a refugiarse en sus estrechos departamentos, en los hacinados bloques de obreros construidos por el Estado hace más de cuatro décadas.
Tags: abandonada, ciudad, madre, motoristas, niño, sonreir, trabajo



