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Nov

EL FÚRSGOL ÉSE: ESE GRAN CONOCIDO

   Publicado por: Silvia en Ensayos y opinión

¡Qué barbaridad! ¡Que sinvergonzonería! ¡Que despiporre de dinero y de cachondeo!

Aun sabiendo que este escrito creará polémica, ¿me puede explicar alguien qué tiene el fúrgol ése que tanto dinero mueve y tantas pasiones levanta a su paso? ¿Qué hasta a algunos les lleva a hacer una web llamada «Balogpié»?

¡No me gusta el mundo que rodea al furgols ése! Ni lo entiendo, ni me entretiene sino todo lo contrario y, además, ¡me hace pillarme unos enfados cada vez que oigo los millones de euros que les pagan a algunos por dar patadas!

Y os lo dice una que, cuando era pequeñaja, jugaba al furgols ése con los chicos de su barrio. Pero sin atisbos de marimachismos, ¿eh? que luego las malas lenguas van rumoreando… A mí lo de las Barbies me aburría. Yo quería actividad, acción (era muy buena en la goma, la cuerda y del truque, ea. Eso sí, cuando jugábamos al Churro vaaa y me tocaba debajo, vaya espachurre. A lo mejor es por eso que tengo la espalda encorvada). En fin, que me pierdo, que yo iba a hablar del fusssborll ése.

Nunca olvidaré ese día en que Raúl, mi vecino del tercero (que guapete que era el jodío. Ups, ese es otro tema, perdón) sacó de su portería, pegó un patadón con todas sus fuerzas a nuestra pelota de reglamento abollada y me dio en toda la cara… ¡Ay, que todavía me duele cada vez que me acuerdo! Y yo, con la cara tó roja y el hilillo de las lágrimas asomando, haciéndome la fuerte delante de él. Creo que, desde ese día, Raúl perdió todo el encanto que hasta ese momento había tenido para mí.

¡Si es que sois unos brutoooootes! Y encima, a pesar de los golpazos, seguís ahí, detrás de la pelotilla esa; que no hay forma de que pare quieta ni ella ni vosotros.

Sin ir más lejos sirva de ejemplo mi hermano que, empeñado en jugar al frusbol ése , llegaba cada sábado con una lesión diferente con la que amenizarnos el fin de semana: que si el menisco, que si el codo, que si el hombro, que si el tobillo, que si los dientes… que si el tendón de Aquiles, que si la nariz a un balón pegada de Bécquer, que si los mocos colgando… un compendio y un sinfín de tortazos varios que ya lo quisieran para sí los catalogadores de especies. Hasta que recibió un patadón bien dado en las partes de los Duques, los Reyes, los Marqueses… quiero decir, en las partes nobles y, desde entonces nunca, pero nunca jamás, nadie volvió a ver a mi hermano pisar un campo del futrsbrol ése.

Situémonos bajo el prisma actual, seamos serios, por favor: ¿nadie se da cuenta de que nos están manipulando? No me digas, no me digaaaaaaaaaaas… Pero, ¿veis normal que los bancos presten tanto dinero a ciertos clubs y tú, trabajador (esa especie que actualmente se encuentra el peligro de extinción, aberronchado en el rocaje vivo, como diría el Sr. Aberroncho), decía, tú vayas a pedir unos eurillos para tu hipoteca y te miren con cara de «tú, pequeña sabandija, como osas interrumpir mi descanso»? Nooooo, no es normal. Pero NO PASA NADA. No porque mañana juega el Madrid con el Inter de Milán y, a través de nuestros televisores, el partido absorbe la poca conciencia crítica que tenemos. Sí, porque el televisor es un aspirador audiovisual que funciona a las mil maravillas. Cuando está enfadado, te sorbe hasta los sesos, fíjate tú lo que te digo.

¿Para qué vamos a salir a las calles a denunciar, a protestar, a apoyar? ¿Pá qué, pá qué? Si tenemos el fúsgol ése todas las semanas en pantalla, que alivia más las penas que una Viagra metida vía intravenosa. Además, se sale a la calle cuando gana nuestro equipo y se sube uno a La Cibeles o a Neptuno o a cualquier otra estatua importante; para que luego no digan que somos unos incultos y no sabemos nada de arte. Y, si encima, te llevas el tridente de recordatorio, es como ganar la copa de la UEFA. ¡Te pega un subidón!

¿Qué nos importará a nosotros que se privatice, que se construya autovías en medio de parajes protegidos, que asesinos estén a los cinco años fuera de la cárcel, que la corrupción política sea el pan nuestro de cada día, que se maltrate a los animales, que el mundo se esté calentando? ¿Para qué nos vamos a calentar nosotros más si tenemos a nuestro querido fúsgol ése quitándonos todas las penas? Y si lo unimos a los programas de tertulia del día después, ya ni te imaginas el explosivo coctail de diversión que se puede llegar a producir. ¡Uysssss! Sólo de pensarlo, me entran unos escalofríos…

Bueno, tranquilos, que ya dejo el tema, yaaaaaa… caaaaaalma….

¿Qué decís?… ¿Cómo?… Sí, es verdad, he exagerado un poquillo y me he centrado en una parte del mundo del clúbsbol ése, pero… ¿de verdad creéis que no tengo un poquito de razón?

En fin, que os dejo, que tengo que trabajar y se me hace tarde. ¿No os lo he dicho? Soy tertuliana en el programa de corazón «¿Dónde estás, so mamón?». Adiós corazoneeeees…

 
Agradecimientos: Doy las gracias a Zen por enviarme en cierta ocasión un e-mail hablando de Balogpié que, evidentemente, me dio pie a poder construir este pequeño y sencillico relato sobre las vicisitudes del gran universo frugoooo…, futsgoooooorl…, frusgooooooooo… ¡fusgolero ése, leñe!

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Esta entrada fue creada el Wednesday, November 25th, 2009 a las 1:31 pm y está archivada bajo la Categoría Ensayos y opinión. Puedes seguir las respuestas con el feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio site.


4 comentarios hasta ahora

stikud
 1 

De acuerdo en muchos puntos, Silvia. Hay cosas del fútbol que claman al cielo, y las disculpamos más que otras que no deberíamos.

26 November, 2009 a las 1:52 pm
albatros
 2 

¿quién te va a negar que razón te tiene -porque la razón no se puede tener, sino solamente dejarse tomar por ella?

de hecho desde que el atleti está en puestos de descenso y el furgol empieza a perder interés, no veas de la museos inútiles por los que me he paseado, la de veces que he mascullado contra políticos, los best-sellers que me he leído, la de viajecitos al tercer mundo que me he aventado -eso sí, para volver siendo siempre el mismo-, la de provechosas lecturas que he encontrado en los periódicos de turno, la de créditos hipotecarios que me han negado, sí, no cabe duda que sin fútbol la vida es mejor…

Je. No ya en serio. Si que el furgol tiene mucha cola que le pisen…

De dineros yo no hablo… eso es tener demasiada fe en los bancos, hombre. Si ellos siempre han estado para lo que han estado, ¿a qué viene tanta indignación inocente? Es como indignarse de las garrapatas chupensangre.

Los políticos y sus problemos otro tanto.

Y la verdad tal y como está el tema, ¿no te parece que a esta gente que se ve presa de la pantalla, le da igual lo que le eches a la cara? Que da igual si le pones a 22 tíos corriendo tras una pelotita o que si le pones la Vida de Miguel Ángel contada por Dan Brown o un concierto de Iron Maiden, el caso es matar el tiempo… irlo matando poco a poco, no se vayan a endescubrir que la realidad era una muy otra que la que se imaginaban.

Lo que se juega todas las jornadas es algo más que 10 partidos de fútbol: es la Realidad misma y su continuidad. Eso es lo que se juega, muy aparte de dineros…

Otra cosa es que a pesar de que hayan convertido al furgol en un instrumento más: como museos, libros, culturas y arte, a veces, quién sabe porque, ni cómo… un menda con un cuero en la piernas puede, en verdad, hacer algo fuera de la Realidad, magia, leches. Hacer algo que no estaba hecho, una buena producción artesana… y que, cualquiera que lo mire, aunque sea un desconocedor de las cifras, los números, las estadísitcas, las tertulias… diga: “Leshe, qué bueno es el tío ese…”

¿No?

26 November, 2009 a las 6:10 pm
Silvia
 3 

Pues sí, Albatros, tal cuál lo comentas. Pero, ¿no sería bonito que los medios también nos mostraran otras cosas que nos animasen a seguir comportamientos mejores y más, digamos, estimulantes para todos? Vemos el fútbol (halaaaaaa… ¡lo he dicho bien!) y todos queremos ser Cristiano Ronaldo; vemos Operación Triunfo y todos queremos ser Bisbal. ¿Por qué no le da a nadie por ser un Ghandi, o un gran científico (Flipy, el de El Hormiguero, no cuenta, ¿eh? ¿o sí?), o alguien que base su vida en ayudar también a los demás? Que nos enseñen que pequeñas cosas o insignificante detalles a los que no damos importancia, cuentan mucho. Que nos motiven a hacer algo más que mirar la pantalla. Pero bueno, este ya es otro tema: la influencia de los medios de comunicación. Si alguien se anima…
Gracias por los comentarios.

27 November, 2009 a las 3:52 pm
Javi_LR
 4 

Hola, Silvia, guapísima. Qué texto tan natural que te ha salido. Parecía que te estaba oyendo.

Verás, quiería agragar algo al tema de fondo, aunque tarde, para variar. Sinceramente, creo que el fútbol per se no tiene ningún problema, a no ser los derivados de posibles lesiones. Es como el capitalismo, el socialismo, el sistema medieval y el ajedrez: al final, somos las personas, el género humano, los que hacemos que algo sea bueno, menos bueno o definitivamente malo. No culpemos ni a la TV ni al fútbol ni a las leyes, porque los principales responsables somos nosotros. Al menos es lo que creo. Sinceramente, siempre he sido de la opinión que las soluciones y los lios parten de todos los sujetos que somos partícipes en esto y cuanto más nos alejemos de conformar una masa informe, mejor. Volviendo al tema: nadie ha transformado al fútbol en lo que es, sino que hemos sido todos los que lo hemos transformado. Así funcionan las cosas, a mi entender.

Por cierto, para el derbi de esta noche. Ya sabemos el resultado. Id a http://www.antologosdelaarqueored.com y teclead “derbi”. Yo me he quedado flipado con lo certero de la predicción.

29 November, 2009 a las 4:00 pm

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