«…tenemos un compañero de por vida; tenemos un predador que vino desde las profundidades del cosmos y tomó control sobre nuestras vidas. Los seres humanos son sus prisioneros. El predador es nuestro amo y señor. Nos ha vuelto dóciles, indefensos. Si queremos protestar suprime nuestras protestas. Si queremos actuar independientemente, nos ordena que no lo hagamos…» (Carlos Castaneda, El Lado Activo del Infinito)
Según algunas tradiciones, desde que el hombre vislumbró la existencia de un orden universal y tuvo la necesidad de incorporar a su vida una explicación divina de su existencia, dos han sido las principales vertientes por las cuales ha guiado su búsqueda espiritual.
Estos dos caminos son conocidos como el «el camino de la Luna» y «el camino del Sol».
El camino del Sol representa el camino individual, de la búsqueda personal de la Verdad. Es el camino de la libertad, de la acción, del desafío propio. Es un camino solitario, donde el iniciado debe crear dentro de sí a su propio Maestro.
El camino de la Luna, por el contrario, representa el camino colectivo. La Luna es pasiva y no pide otra cosa que contemplarla. Es un camino de fe, de entrega de la individualidad. Encontramos aquí a la mayoría de las religiones. La devoción y la oración son sus herramientas.
Existen otros caminos, pero la mayoría son sólo derivaciones o mezclas de ambos senderos.
¿Existe un camino mejor que otro? Creo que no. Ambos son útiles, ambos sirven al ser humano para recuperar aunque sea parte de ese ser mágico que alguna vez fuimos.
Ambos están en nuestra vida. Ambos nos esperan pacientes para cuando nos atrevamos a enfrentarlos.
Suerte, amigos.
Una vez, enviado este mensaje, el Ego que me dijo que lo enviara, comenzó a reír y a pensar con apetito cuántas conciencias más podría devorar ese día.
Tags: búsqueda espiritual, camino, existencia, luna, sol




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