A medida que este artículo de opinión iba tomando orden y cuerpo, creciendo renglón a renglón, te viniste a mi memoria poderosamente desde el desconocido lugar en el que te encuentres ahora, amigo mío. Por eso mismo, una vez terminado, he de comenzarlo así…

A la memoria de Vicens Vidal, catalanista de verdad como el primero
y magnífica persona y amigo, para siempre en mi recuerdo.
¡Va por ti, Vicens!, con mi agradecimiento por tu bondad…
Siempre os vais antes los mejores

 … Leía yo en la prensa el otro día, domingo, al fresquito restaurador de la amplia arboleda del Parque del Buen Retiro en días de tanta calor: Moratinos prepara el primer viaje de un ministro de Exteriores a Gibraltar… “Ojú”, una próxima visita del jefe de la diplomacia española a la Roca; seguro que aquí hay tela que cortar, me dije; y más abajo: No habrá inauguración del Cervantes. Esto último, naturalmente, se refería a la apertura de una sede del insigne Instituto de la lengua española, en Gibraltar. Y digo yo entonces, ¿para cuándo otra en plena Puerta del Sol de Madrid, o en la Plaza Nueva de Sevilla pongo por caso, o hasta en la misma Plaza de España en Cádiz?, que si se lo querían poner, el Instituto, a un pueblo de la provincia (aunque disfrazado con bombín y con paraguas, y no a causa de la lluvia en este caso, sino por evitar el sol riguroso de la tierra), ¿por qué no a la capital gaditana?…, que ya puestos a pedir… Pero a mí me parece todo esto del Cervantes en Gibraltar algo de interés secundario, dado que en la Roca, y aledaños robados sin disimulo al Reino de España por la pérfida Albión, pues no se contemplaron nunca en el Tratado de Utrecht de 1.713, se habla un perfecto castellano del que yo soy testigo presencial y directo, diría que hasta por parte de las famosísimas, mucho más que los propios llanitos, monas de Gibraltar, aderezado incluso por la personalísima y extraordinaria sabiduría léxica andaluza. Otra cosa es que allí, aquellos andaluces, tengan la suerte de practicar el bilingüismo en dos de las lenguas más punteras y florecientes del mundo actual globalizado.

Más sería menester ir abriendo, y no uno sino varios centros del Cervantes en Cataluña, y no sería el único ejemplo, aunque sí el más significativo de momento, para la conservación de la bellísima lengua castellana en la misma España, sin que ello conlleve el más mínimo menosprecio ni desigualdad alguna, naturalmente, todo lo contrario, hacia las otras lenguas autóctonas de las diferentes regiones en que las haya, pues todas contribuyen con su acervo a la importante multiculturalidad del país. ¡Cuántas veces he paseado yo por las Ramblas de Barcelona, desde Colón a la Plaza de Cataluña, hermosas y floreadas como ellas solas, con el orgullo de sentirlas mías a flor de piel, intentando expresarme con arrojo en catalán, cuando no lo hablo realmente, por simple deferencia o cortesía a la ciudad que me acogía y a los amigos que me agasajaban!… ¿Podré volver a pasearlas feliz y de ése modo en futuras ocasiones, o el Honorable señor Montilla, lamentablemente andaluz, -maldita sea-, me pondrá mil dificultades por hablar más en castellano, como prohibiciones a los niños en el patio de las escuelas a la hora del recreo? Menos mal que mis amigos barceloneses, catalanistas de pro como en ellos debe ser, personas sensatas y nunca inquisitoriales, me consta, me ampararían ante cualquier posible dislate administrativo del tripartito gobernante.

Querido amigo Vicens, aunque sé que éste artículo nos hubiera hecho disertar durante horas, al saborcito de un buen cubata en cualquier pub de los que tú conocías en tu Barcelona querida y ya postolímpica, creo preciso escribir esto que escribo con serenidad y sin doblez alguno… Tú, lo sé, me entenderías aunque discutieras mi postura. Tú y yo, mi buen amigo, éramos grandes discutidores, ¿recuerdas?…

En la memoria y el horizonte enrojecido de cualquier impresionante amanecer mediterráneo, como sólo he contemplado también en Baleares y Andalucía, desde lo que fue la Barceloneta proletaria y pescadora de restaurantes familiares y mínimos, siempre mirando al este, Vicens, añoro tanto tu ciudad condal… Volveré a tropezarme con tus calles y tus parques modernistas más pronto que tarde. Ya verás, Barcelona, que volveré de nuevo a respirar tu esencia de arquitecturas gaudinianas al cobijo amable delrecuerdo del amigo ausente, que me enseñó a quererte y respetarte, siquiera sea porque siento que os lo debo a ti y a él.

… Pero volviendo a lo que me ocupa ahora… En Gibraltar no es necesario de momento una sede del Instituto Cervantes, se lo digo yo a usted señor Moratinos, al igual que no lo es en Madrid, Sevilla o Cádiz, salvo que se trate de gastar dinero público banalmente en época de crisis, en lugar de emplearlo en cuestiones más perentorias. En Gibraltar no peligra en absoluto la conservación del castellano. Gibraltar es tan Andalucía, tan España por ello mismo, como Cataluña, aunque en una de ellas, de estas dos regiones, sí parezca a veces más conveniente, hoy por hoy, dada la tontería político-nacionalista actual, instaurar con urgencia una sede del mencionado Instituto.

En Gibraltar no se veta ni coacta el castellano, señor ministro de Asuntos Exteriores del Reino de España. Todo el mundo lo habla con la misma naturalidad que el inglés, aunque éste sea la primera lengua de ése trocito chiquito de geografía andaluza y gaditana; repito, andaluza, le guste o no al señor Pedro Ricardo Caruana, ministro principal actual, que no secundario, del Peñón. Gibraltar, aunque bajo administración independiente y propia, pero intervenida por Londres, parece en muchas ocasiones mucho más español que el dichoso monte Gorbea, en el que va a comerse la tortilla de patata, curiosamente española, el PNV en pleno, que aunque ya no manda sigue incordiando lo suyo, cuando se echa al monte con un mantel, y no de cuadros precisamente, a lo clásico en manteles de toda la vida, sino de colores y franjas entrecruzadas de ikurriña, mientras se le llena la boca de bobadas que no se las tragan ya ni muchos de los suyos por muy repetidas que se hayan escuchado desde aquel Sabino Arana de, más que otra cosa, divertido recuerdo por su evidente extravío.

… En fin, Vicens, amigo mío, ya sabes tú, cosas de nuestra vieja y querida España, en la que tan fácil es a veces confundir el culo con las témporas, con perdón.

Esta entrada fue creada el Wednesday, July 8th, 2009 a las 10:41 am y está archivada bajo la Categoría Ensayos y opinión. Puedes seguir las respuestas con el feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio site.


6 comentarios hasta ahora

Zen
 1 

Un homenaje en toda regla del que tu amigo estará muy orgulloso, allí donde esté.
Sobre las cuestiones nacionalistas vaya por delante que detesto los nacionalismos sea cual sea su ámbito geográfico y extensión por resultarme injustos desde la base y los cimeintos, hasta el contenido y el techo.
Pero resulta lamentable la manipulación para crear crispación en lugar de buscar un enriquecimiento cultural y comprensible que no genere desigualdades ni desamparos en términos lógicos. Que a veces lo que se persigue son gilipolleces de tomo y lomo argumentando la famosa identidad cultural.
Aunque creo entender que en Gibraltar no quieren ni oir hablar de unirse a España. Tienen una serie de privilegios que lo hace comprensible.
Abrazos, Capa.

8 July, 2009 a las 12:16 pm
Capayespada
 2 

Zen, absolutamente de acuerdo en tus apreciaciones; ni una sola coma que añadir.

Como éste es un artículo de opinión, -aunque aderezado con algún párrafo más o menos literario-, se presta al debate. Quede abierto por tanto tal debate que tú, Zen, has inuagurado. Con mi escrito no pretendo llevar ninguna razón determinada a toda costa, ni mucho menos, sólo exponer mi humilde opinión, mi parecer.

Ah, aunque en Gibraltar prefieren su actual estatus político-administrativo, y yo no les llevaré nunca la contraria, que con estas cosas soy muy respetuoso, son tan andaluces como en La Línea, y ellos lo saben… Y hablan el castellano tan estupendamente bien como el inglés, y hacia ninguno de ellos guardan prevención.

Zen, otro abrazo para ti.

8 July, 2009 a las 1:53 pm
Nes
 3 

Hola Capa,

Vamos a ver que no se por dónde empezar, esto de volver a teclear cuesta lo suyo, se lo digo yo, después de haber utilizado los dedos casi en exclusiva para aguantar algún que otro vaso de cerveza fría, en las terrazas de la reconquistada Menorca…
Vamos a ello, de todo lo que no he leído y haciendo un repaso por encima de las últimas publicaciones, he querido detenerme en la suya esperando, como así ha sido, que me deparara alguna agradable sorpresa, y claro, no me ha decepcionado; primero, porque el homenaje que hace de su amigo, el buen catalán, y sus discusiones bajo el paraguas de algún cubata, me han hecho recordar a un amigo mío, que aparaguados los dos, bajo el mismo prisma acubatado, hemos sostenido más de una y más de dos, vive Dios, discusiones sobre el mismo tema, él, mi amigo, catalanista catalán de pura cepa, sosteniendo a su entender lo obvio, y para el mío lo insostenible, grandes peleas berborréicas pasadas, presentes y espero que futuras…
Y en segundo lugar, comentarle, que yo, como Catalán, por nacimiento y de tercera generación, cuarta si se cuenta Valencia como parte “dels Països” (ya ve que soy cristiano viejo), no puedo estar más de acuerdo con usted, a veces, en esta mi querida región y en esta, mi adorada ciudad, se nos hace difícil poder expresarnos en el idioma que queremos, el Castellano, que por supuesto todo el mundo entiende, pero que no todo el mundo valora.
Así que la próxima vez que nos honre con su visita, sepa que, quedamos Barceloneses, catalanes y españoles que hablando catalán, nos gusta expresarnos en castellano, porque queremos, y siempre tendrá algún oasis lingüístico en el que refugiarse, cuando el ardor nacionalista desmesurado se le atragante en la garganta seca…

Como siempre un placer leerle. Un Abrazo.

22 July, 2009 a las 6:38 pm
Capayespada
 4 

Hola, Nes.
Ah, Menorca. Es ésa una asignatura pendiente para mí. ¿Sabes que es la única isla balear habitada que no conozco? Por Formentera anduve una vez; por Ibiza en tres ocasiones, y por Mallorca… ¡Caramba, Mallorca! ¡Ésa es mi isla preferedida!, al menos diez o doce veces ha visto mis huesos… ¡Preciosa Mallorca!
Como sabes, en la vida todo es finito, hasta las vacaciones, o si cabe, éstas, más que cualquier otra cosa. Espero que tu vuelta a Barcelona haya sido, al menos, aceptable y llevadera. Al fin y al cabo, también allí hay Mediterráneo, ¿verdad?
Jamás he dudado, porque lo sé de primera mano, que son mayoría los catalanes bilingües, como tú, que sentís amor y respeto por las dos lenguas españolas que habláis: catalán y castellano… Mi amigo Vicens también era de esos…
Es un placer para mí un placer ampliar el número de personas conocidas en la ciudad condal. Ya sé que con Javi has coincidido una vez. Quién sabe si en alguna ocasión podamos tomar un buen cubata al cobijo de un paraguas dialéctico más que interesante.
“Amic, com sempre, moltes gràcies per el teu comentari i una salutació afectuosa” (ya me perdonarás si he cometido algún error ortográfico involuntario, que seguro que sí).

22 July, 2009 a las 9:06 pm
miguel navarrete
 5 

Querido Capa
Al fin, al cabo de los días, he liquidado la deuda de leer tu artículo y , sobre todo , de hacerte llegar mis comentarios . Comparto plenamente contigo los planteamientos y las opiniones sobre el dichoso tema del biligüismo y la ausencia de conducir este asunto con más sentido común y menos retórica de pretendida defensa de la lengua.
Las libertades , todas, se conquistan . La lengua no es si no un instrumento más al servicio de esa libertad individual que, como la democracia , hay que ejercer día a día para hacerla efectiva. En consecuencia mi posicion es muy clara al respecto : la forma de expresión lingüistica es cosa de cada ciudadano de hacerla efectiva según sus gustos y preferencias y en esa perspectiva lo agradable es apreciar cómo cada uno , en su vida diaria y en sus actividades cotidianas viene a expresarse y a relacionarse con los demás. Todo lo demás son ganas de “poner puertas al campo” como es el caso que tu comentas.Lamentablemente , las tentaciones de imponer y establecer normas lejos de favorecer acaba perjudicando y lo mas sensato siempre será velar para que las diferentes lenguas encuentren cauce y expresión en la sociedad y en todas sus manifestaciones pero sin corsés ni nada similar. Creo , sinceramente , que al igual que tu amigo , existen miles de personas que compartimos esta manera de ver y actuar. Pero sobre todo confío en que la fuerza de los hechos y la decisión de optar por una forma de vivir esa realidad terminará, a pesar de las legislaciones , por imponerse.
Ah, me parece muy mal que aun no conozcas Menorca. Sabes que allí, cuando quieras , tienes donde un hueco donde pasar unas buenas vacaciones.
Un abrazo

16 February, 2010 a las 5:22 pm
Capayespada
 6 

Hola, Miguel.
Sé muy bien que si algún día paso por tu casa de Menorca, allá a la vera de la medieval Ciudadela (Ciutadella, como por allí dicen, como debe ser), al menos un rato agradabilísimo de buena conversación y mejor compañía, y un “chirifús” con “tropezones”, contemplando el Mediterráneo, tengo asegurado… Lo mismo un buen día voy y te doy un susto traicionero presentándome allí por sorpresa, jajaja.
Tu comentario, -de hombre formado en las disciplinas de la Sociología y la Política-, importante por tanto, viene a corroborar lo lejos que está la sociedad civil de la lamentable casta política que padecemos en España (Ej.: el cordobés “traidor” José Montilla, y encima de Iznájar, cuna primera de mi sangre, “¡¡mecagüentó!!”), aunque siempre con honrosas excepciones (Ej.: el honrado y admirado cordobés Julio Anguita, “profe de insti” de secundaria de Historia, jejeje, lamentablemente en el retiro).
Tú y yo, que somos personas de a pie, parte de la sociedad real del país, y para los estadísticos muestra aleatoria y fiable del “universo” a considerar, coincidimos mucho más que discrepamos, como la sensatez manda. Son los malditos políticos los que se enfrentan, aun sin ideas, sin posibilidad de acuerdo, y encima, tienen la desfachatez de decirnos que es para mejorar la vida del país, de la ciudadanía, cuando todos sabemos, por antiguo, que es para conservar sus poltronas y privilegios… Así, ¿cómo alcanzar entonces la felicidad del ciudadano que debería ser el primer presupuesto de los que nos gobiernan? Si Dios existe, habrá de castigarlos con todo el peso y el rigor de la Historia.
De tanto dislate político y frentista, como el de las lenguas del Estado, entre otros muchos, a uno se le agotan hasta las ganas de votar, ¡y al guano con su democracia cazurra!, y no por democracia, claro está, sino por cazurra.
Un abrazo, Miguel, y hasta pronto… Ya sabes que para nuestra próxima charla tendré acabada mi novela, y podremos hablar de ella y de tu doctorado…, y hasta de política, -estoy dispuesto a ello-, que tanto te gusta.

16 February, 2010 a las 8:01 pm

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