DE VECINO A CONCEJAL
En estos días hemos visto en una cadena de televisión una serie que nos narraba los acontecimientos acaecidos en la localidad Oscense de Fago, donde el alcalde del pueblo es asesinado por un vecino por las envidias y por el simple hecho de ser alcalde de un pequeño pueblo rural.
Probablemente estos hechos para el urbanita de hoy no tengan mucha importancia, pero más allá de las grandes urbes, la tiene y mucha.
La política rural no tiene nada que ver con lo que estamos acostumbrados a ver través de los medios. ¿A que nadie en Madrid puede parar en la calle a Gallardón y ponerle a parir porque ha hecho una calle y al vecino no le gusta los tipos de árboles que se han instalado en el nuevo entorno? Bueno, en el medio rural, no solo por la calle te paran para criticar toda una gestión, sino que te llaman por teléfono o vienen a tu casa con todo el morro, y encima hay que poner un café mientras escuchas criticas y criticas y criticas…
Por mi experiencia, pocos meses antes de que se celebre una nueva contienda electoral a nivel local, alguien del equipo municipal existente o del que pretende, te invita a tomar un café y en esa tertulia te sugieren si quieres entrar a formar parte de una lista. Bueno, realmente es un momento en el que te planteas muchas cosas y que te preguntas: ¡Quizás pueda hacer esto, o esto otro, o aquello!, pero siempre pensando en lo mejor para tu pueblo.
Ese es uno de los mayores errores que se puede cometer, ya que inmediatamente, y sin saberlo, creas una división entre los vecinos de toda la vida, que se dividen en dos bandos: uno a tu lado, y otro en tu contra. Otro momento desagradable es el momento de la campaña electoral, acostumbrados a esos mítines televisivos, esa propaganda en los medios…, pero en el medio rural, no es así. Casa por casa, vecino por vecino empadronado hay que pedir el voto en persona. Es durísimo, primero, porque si eres humilde pedir el voto a un vecino de toda la vida puede llegar a convertirse en algo sucio, y segundo, porque es realmente duro escuchar crítica tras crítica de cosas que no conoces en su totalidad, tú simplemente, acabas de empezar.
Una vez que pasan las elecciones y has tenido la confianza de la mayoría de tus vecinos llega la hora de la verdad. ¡Ala!, entra en un Ayuntamiento, y se supone que debes de saber de urbanismo, de leyes, de código civil, de costumbres del lugar, debes de ser ingeniero de caminos, ingeniero de montes, químico… Vamos, que de todo debes saber en el momento que recoges tu acta de concejal.
El momento crítico es cuando empiezas a trabajar; comienzan los problemas, ya que hagas lo que hagas se considera que es para tu beneficio personal. ¿Qué tipo de compensación se lleva uno?, bueno, económica no, ya que en los pueblos pequeños un concejal o alcalde no cobra un solo céntimo, apenas una pequeña cantidad por pleno (4 al año) que no llega a los 40€, que sufragan la gasolina del desplazamiento y los gastos de teléfono que te genera el cargo. Tu tiempo, tu vida, los insultos, las vejaciones, los pinchazos de ruedas……….no se pagan, y tampoco creo que todos estos daños colaterales del cargo, se puedan pagar con dinero.
Puede existir alguna satisfacción, cuando consigues algo bueno, pero siempre por detrás te ponen a parir, lo que al final te desmotiva completamente.
Lo peor de todo es el sufrimiento por el cargo que generas a los que te rodean, a los que te quieren realmente. En la serie sobre los hechos de Fago, se refleja muy bien ese sufrimiento por parte de la mujer del Alcalde asesinado.
Una cosa bien curiosa es la cantidad de amigos que salen de repente y que se van de repente, vecinos que te piden un favor, amigos de un vecino que te piden un favor, uno que quiere hacerse una casa, otro que quiere abrir una mina en el municipio, los que te piden que les llames si hay un terreno para vender o los que tienen terrenos para vender que quieren que les asesores sobre su posible precio, y todos van y vienen. En definitiva, terrible.
Y eso es la vida de un Concejal rural, vamos, que te dan por todos los lados y poco a poco te vas quedando solo, porque hagas lo que hagas, siempre con la mejor intención, te creas enemigos.
Probablemente en el medio rural, exista la verdadera Democracia, esa en la que sabes a lo que votas, y sabes que tu voto vale para algo, o bien para apoyar a un vecino o bien para joderle la vida; en definitiva, el voto vale para algo.

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