Subiremos a la montaña de prejuicios que han estado controlando nuestra vida.
Son muchos y convincentes, pero no pueden atraparnos de nuevo, debemos abrir las cortinas para dejar entrar la luz del sol.
Muchos no logran despertar. La gran mayoría son rezagados en el camino de la vida, distrayéndose en el azar y en mitos atemorizantes. Nadie puede asegurar –sin embargo- qué tipo de tierra pisará nuestro siguiente paso.
Leer el resto de la entrada »
Compártelo
Si hay una teoría universal que abarque las infinitas posibilidades entre el hombre y sus relaciones, me gustaría replantearla. Una mujer como Alicia, por ejemplo, es una forma de refutar cualquier patrón de comportamiento femenino y su manera de relacionarse con los machos de su especie.
Me siento confundido y asustado todo el tiempo desde que la conocí, y sobre todo desde aquella noche de domingo que nos resguardamos de la lluvia (una INTENSA lluvia) en el hall de un edificio. Ella se sentó sin dudar en uno de los escalones sucios a fumar sus Lucky Strikes mentolados. Para no ser menos me senté a su lado, aunque confieso haberme sentido sucio por el sólo hecho de tocar ese suelo mugriento. Así estábamos los dos, inmóviles y aturdidos, observando caer una cortina de agua que apenas nos salpicaba la punta engomada de las All Star. Podía sentirla a mi lado, disimulando el frío a través de aquellos mechones resbaladizos que caían sobre su rostro.
Leer el resto de la entrada »
Compártelo
A-28 observaba las luces que, una a una, comenzaban a prenderse en la gran colonia que tenía a su cargo. Podía vigilar a las pequeñas unidades de energía a través del piso transparente que formaba parte de su nave-transporte.
En un momento más, debía explicar a grandes rasgos al sucesor de aquel proyecto cuáles eran las características más importantes de la colonia y cómo podría hacer rendir al máximo su producción.
Su nave, semejante a una gran nube, se encontraba suspendida directamente sobre la colonia. Si las unidades productoras miraban al cielo, sólo podrían encontrar una formación blanquecina que les parecía familiar.
Leer el resto de la entrada »
Compártelo
I. SUSPENDER COU EN JUNIO: 1ª PARTE
Era el 29 de Mayo de 1995, lo recuerdo perfectamente. Era mi cumpleaños. El día que suspendí COU en Junio cumplía 19 años.
Suspender COU en Junio, aclaremos esto desde un principio, era una gran putada. De las más grandes. Te obligaba a recuperar en Septiembre, como cualquier otro año, pero con el agravante de tener que hacer también entonces la Selectividad. Y en Septiembre, por mucha nota que sacaras, cualquier carrera que hubieras elegido como primera, segunda o tercera opción, solía quedar necesariamente inaccesible, obligándote a estudiar «cualquier otra cosa». Lo dicho, una gran putada. Suspender COU en Junio marcaba un punto de inflexión en tu vida y todos, profesores y alumnos, lo sabíamos.
Leer el resto de la entrada »
Compártelo
Publicado por: Alejandro Vazquez Ortiz
29 de Diciembre (entregado el 19 de abril de 1870)
La tinta se me agota. He usado toda la que tenía para seguir traduciendo a Diógenes, necesitaba ocupar mi mente para ver si acaso la fortuna hacía que uno de estos días el sol volviera a salir y yo tuviese la suficiente fuerza para rodar por los barros e intentar llegar al pueblo. Hay días en que lo hace, cierto pero no alcanza ni siquiera a derretir la escarcha de los cristales cuando ya se empieza a poner del otro lado del horizonte y un par de días después vuelven las nubes… el granizo, la nieve. Los caminos… no puedo volver por los caminos… Si difícilmente pude subir en el otoño más fértil y compasivo, bajar sería un suicidio… y lo peor: un suicidio sumamente desagradable.
Leer el resto de la entrada »
Compártelo
Mi nombre es Cóatl, nacido en el año de la semilla resonante amarilla. A pesar de ser un sanador y de consagrar mi vida a los dioses, mi vida era muy distinta cuando joven.
Leer el resto de la entrada »
Compártelo
Te he visto, mi amado: el más fuerte, el más valiente, el más viril y hermoso, el más deseado… te he visto y ahora estoy maldita. Por eso me he vestido y peinado con esmero, para parecerte hermosa ya que voy hacia ti. Mi torre, mi única morada conocida, se llena con mi ausencia, me parece oír en los crujidos de sus viejas maderas del techo cómo se despide con un conmovido «por fin».
Leer el resto de la entrada »
Compártelo
(sin fecha – entregado el 19 de abril de 1870)
Martina, no sé por qué escribo esto. No sé si algún día llegará el momento de entregarlo y que tú puedas leerlo. Supongo que no me queda más remedio que escribir aunque no pueda mandarte esta carta simple y sencillamente porque no tengo otra manera de hablar conmigo mismo. Estoy agotado, no hay manera de concentrarme en nada, si despego la vista de los libros la mente se pone a trabajar en imaginar mi muerte… ¡No puedo disfrutar ni siquiera de un minuto de paz! Temo pensar que no aguantaré mucho más tiempo… Hace dos días que la tormenta se trocó en nieve… una densa capa de hielo cubre el pico de Amboto y aquí, un poco más abajo, los copos se apilan como sábanas de blanca muerte… matando todo lo que tocan.
Leer el resto de la entrada »
Compártelo
10 de Diciembre de 1869
Le agradezco profundamente el dinero que me ha llegado esta misma mañana.
Toda la semana ha estado lloviendo. Pertuxo ha insistido de nuevo ante el mal estado del camino, del clima y de mi casa, que baje al pueblo y que me buscarán un alojamiento para el invierno.
Debo reconocer que sin las cabras destrozando mi jardín, la propuesta del pastor me parece bastante más razonable. Mi humor, en cualquier caso, está por los suelos. No creo tener fuerzas para andar, mucho menos para bajar los cuatro kilómetros que me separan de la construcción más cercana. Pero no quiero mostrar debilidad ante Pertuxo… Incluso he hecho todo lo posible para que no mirara el agujero de la buhardilla…
Leer el resto de la entrada »
Compártelo
Al aprendiz le importaba poco su antigua vida. La realidad se esfumaba lentamente a su alrededor; sabía que jamás volvería a ser la misma que había conocido.
Leer el resto de la entrada »
Compártelo