10
Mar

¡CIERRA EL PICO!

   Publicado por: Jugar en Poesía, Relatos y Cuentos

«Pío, pío, pío,» piaba desesperado el pollito;
Chillando escandalizado,
Por que su hermana se había
comido un sucio gusanito.

La gallina al escucharlo,
En su auxilio acudía,
Pensando que era algo grave,
Pero eran tonterías de crías.

Como la gallina no le hizo caso,
El pollo no descansaría,
Hasta ridiculizarla,
Enfrente de sus amigas.

Continúo creciendo aquel pollo,

Y muy pocos amigos tenía.

Como pueden comer cosas tan sucias,
Que al cuerpo contaminan,
Que seres tan cochinos,
Criticaba hasta a su propia familia.

Siempre se metía en líos,
A nadie caso le hacía,
Y con el paso del tiempo,
Este pollo mil conflictos emprendía.

Al verse con pocos amigos,
Una banda criminal conformaría;
Se llamarían los espolones de oro,
Y a los débiles someterían…

Fabricó un gigante espolón de oro,
Y a picotazos y espolonazos,
A todos los obligaría,
A adorar a aquel dios,
Que en ese instante construía.

Invitó a los más chulos y valientes,
A integrarse a su pandilla,
allí había sitio para todos,
Menos para gallinas;
Sólo las utilizaban,
para guisar la comida.

La banda se fue haciendo muy fuerte,
Y el pánico sembraba por donde se aparecía;
Y más por temor que por convicción,
Los jóvenes se le unían.

Su hermana era el blanco perfecto,
Por que envidia le sentía,
Ella comía mil cosas sucias,
Y nunca enferma caía.

Así que la secuestró,
para someterla enseguida,
Y obligarla a adorar,
Al dios de su fantasía:

Ella escondió entre sus alas
Unos pergaminos que a su abuela
Pertenecían,
para poder resistir
Las presiones de la vida.

Cuando llegó a aquel lugar, y vio
Tantos zombis y suicidas,
Ella se puso a llorar,
Más no cayó de rodillas:
«sólo me arrodillo ante el Dios creador;
Puedes matarme enseguida,
Solo matarás mi cuerpo,
Por que me espera una nueva vida.»

A ver dónde está tu Dios,
Que no te rescata enseguida,
Y permite a estas gallinas,
Continuar sufriendo todavía.

Él no actúa así; tiene paciencia en demasía,
Y te está dando tiempo que lo conozcas
Y lo sigas;
Él no quiere destruir ni una
Criatura divina,
todos somos su creación,
Y del maligno nos libra.

Entonces suéltate de ahí,
Y demuéstrame hermana mía,
Que eres más fuerte que yo,
Y dejaré ir tus amigas.

La gallinita quedó en silencio,
Buscando una respuesta sencilla,
Su hermano era muy bruto,
Y sólo entendía cosas impías.

Si tú fueras fabricante, y tu obra no fuera digna,
Y hubieras invertido tu dinero y esfuerzo,
¿tu destruirías con facilidad,
la mayor inversión de tu vida?
¿O buscarías la solución para alejarla de las ruinas?

El gallito quedó en silencio,
Ni un pío le salía,
Su hermana tenía razón,
Pero él no retrocedería…

La dejó sin comer varios días,
El hambre la ablandaría,
Y adoraría a su dios;
Y sus amigas la seguirían.
Llegó a la jaula de su hermana,
Y estaba como poseída;
Tal vez debido al hambre,
Alucinaba, y cacareaba unas cosas
Jamás oídas,
y todos atención le ponían:

*«No debes hacer una imagen tallada,
Con forma conocida o desconocida,
Y someterte a adorarla, por que peligra tu vida.

*Los ídolos de ellos son plata y oro, la obra de las manos del hombre terrestre:
Boca tienen, pero no pueden hablar;
Ojos tienen pero no pueden ver;
Oídos tienen, pero no pueden oír;
Nariz tienen pero no pueden oler;
Manos son suyas, pero no pueden palpar;
Pies son suyos, pero no pueden andar;
No profieren sonido con su garganta.
Quienes los hacen llegarán a ser lo mismo que ellos,
Todos los que confían en ellos.»

Luego de este discurso,
La joven gallina se desvanecía,
Y cayó desmayada, más no cayó de rodillas.
Su hermano la encerró en la jaula,
Y ella al parecer se moría;

Él creyó salirse con la suya,
Así las otras más le temerían.
Pero no contó con una cosa
Que había echo la gallinita,
Su discurso había llegado
Al corazón de los que antes lo seguían;
Lo cogieron prisionero,
Y a la cárcel lo llevaron enseguida.

Todos se sentía liberados,
Mientras a la gallinita la atendían,
Le daban primeros auxilios,
Y una trancada comida.

La madre del pollo aquel,
A su jaula llegó de visita;
Se sentía avergonzada,
Y este consejo le dejaría por el resto de su vida:

«El valiente sólo es valiente, mientras el cobarde permitía.»

*Nada que entra por tu boca,
Puede dañarte, por que va al estomago,
No al corazón,
luego lo malo se expulsa en el retrete;
Y allí se va la infección.
Pero lo que sale de tu pico,
Sale de tu corazón:

 
«Malos pensamientos, injurias,
Envidia, blasfemia, soberbia;
Traición…
Todas estas cosas te manchan,
Y te vuelven bravucón.»

Callado se quedó el pollito,
y muy triste con esta lección;
Y con unos picotazos,
él mismo se castigó;
Se arrancó varias plumas,
Por esta tardía lección.
«¿Por qué no me enseñaste
Esto antes; cuando aún había solución?»

La gallina llorando le dijo:

«La vida, esa es la lección,
Si observaras a menudo,
Verías la solución:
Sólo se conocen por sus obras
Los que obedecen a Dios;
Sin violencia, o armas de fuego;
Sus obras son sólo de Amor.»

Jugar

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Esta entrada fue creada el Wednesday, March 10th, 2010 a las 1:22 pm y está archivada bajo la Categoría Poesía, Relatos y Cuentos. Puedes seguir las respuestas con el feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio site.


2 comentarios hasta ahora

Capayespada
 1 

Jugar, los versos finales tienen una gran fuerza, la fuerza de la razón. Si todos arrojásemos al infierno la violencia y las armas, el mundo estaría más cerca de una mejor convivencia.
Otra lección tuya a no olvidar.

11 March, 2010 a las 11:26 am
jugar
 2 

gracias amigo Capa; y otro comentario tuyo, para recordar. Un abrazo

12 March, 2010 a las 6:27 pm

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